Oh! She is a McLover!

Oh! She is a McLover!

I love you. Here and there. Near and far. Always and forever.

Capitulo 49: ''Thank you for make me happy'' (2/2)

¡Hola weirdos! Otro día más en el que me retraso al subir capítulo. Y esta vez tengo excusa: no me dejaban andar con el ordenador. Pero bueno, como dice Falling In Love ''Always better late then never'' ;D

El próximo capitulo no se cuando lo subiré, ya que estoy de exámenes y no me dejaran a menudo el ordenador, y me sabe mal, porque este capitulo es una mierda (además de ser corto). Pero intentaré que sea la semana que viene. Y ya os dejo de tocar las narices y aquí esta el cap nuevo.

¡Un beso! ¡Se os quiere! Xxx

 

P.D.: Tom y Giovanna Fletcher, ajdhakdhakjkdhsaksshsdjakldjskldjsddjsdhajsh *w* Vale, ya xD

_____________________________

 

Sin embargo, tocamos un tema del que no me apetecía hablar en esots momentos...

 

La nueva gira que harían dentro de poco tiempo. Y ahora que lo había recuperado, que se fuera un mes de gira no me hacía mucha ilusión, que digamos.

 

-Entonces… ¿A principios de noviembre? –pregunto buscando un buen sitio para sentarnos en la hierba, cerca del largo.

 

-Sí, pero todavía queda tiempo.

 

-Ya… Tres semanas. Muchísimo tiempo. –digo irónicamente y Dougie se sienta en el suelo con las piernas cruzadas.

 

-Enana… -tira de mi mano, haciendo que me siente encima de él, y rodea mi cintura con sus brazos. Al parecer, ha adivinado mi estado de ánimo- Solo es un mes, y encima, aquí en Inglaterra. Puedes ir a verme tranquilamente.

 

-Si lo sé… Pero… -suspiro.

 

-Te llamaré todos los días. Haremos video llamadas. Te enviaré mensajes, videos… -hace una pausa- ¿Recuerda los días que estabas sin mi cuando éramos amigos? Pues será exactamente igual.

 

-No Dougie, no será igual… -susurro y me levanto de encima suya. Me pongo de rodillas delante de él y le abrazo.

 

-Tú tranquila. Además, todavía queda tiempo para nosotros. –dice a mi oído y sonríe- Olvida el tema de momento, por favor. No me apetece verte así. –acaricia mi mejilla.

 

-Pues así voy a seguir. –digo poniendo morritos, cruzándome de brazos y dándole la espalda.

 

-Ah, que no me vas a hacer caso… Pues me lo vas a hacer por las buenas o por las malas. –susurra a mi oído intentando darme miedo.

 

Me giro algo sorprendida por el tono amenazador con el que ha dicho la frase y le miro a los ojos, pero él piensa que me he sorprendido por otra cosa…

 

-Que me vas a hacer caso, digo. –especifica.

 

-Que raro que no hubieras pensado en el doble sentido la frase… -digo por lo bajo.

 

-Te he oído. –dice mirándome mal.

 

-Pretendía que me oyeras.

 

Y cuando me quiero dar cuenta, me encuentro entre los brazos de Dougie y a cinco pasos de acabar en el lago.

 

-¿Qué decías? –pregunta sonriendo burlón.

 

-Dougie cielo, era broma. –digo intentando que me suelte. Cosa imposible, oye.

 

-No, no, no. Tú de esto no huyes… -susurra dando un paso más hacia el agua.

 

Sin embargo, no sé que le ha hecho cambiar de idea que retrocede el paso que ha dado, y me posa en el suelo. Creo que mi cara de cachorrito abandonado ha tenido algo que ver.

 

-Pero la próxima vez, no te libraras fácilmente de que una vacilada…

 

-Uff… Pues creo que esta vez, por mucho que digas que me he librado, no me voy a librar. –rio con una sonrisa malévola en mi rostro y una idea en mente. Luego, me pongo detrás de él lentamente.

 

-¿Por qué dices eso? –pregunta extrañado a la vez que se da la vuelta y retrocede un paso al verme tan cerca.

 

-Por eso… -señalo con el dedo detrás de él.

 

Dougie se da la vuelta, preguntándose que está tramando su novia, probablemente. Cuando se vuelve para mirarme, veo una sonrisa nerviosa en su rostro.

 

-No serás capaz…

 

-Oh si, nene. –digo alzando las cejas.

 

-¿¡Como te vas a atrever!? –exclama riéndose- ¡Además, no puedes con…!

 

Pero demasiado tarde. A los pocos segundos, el eco de mis risas resuena por todo el parque. Pronto veo una cabeza rubia emerger del agua. Aspira aire rápidamente y se quita el agua de los ojos.

 

-¡_____(tn) _____(tu 1º apellido) _____(tu 2º apellido)! –grita- ¡ESTA TE LA DEVUELVO!

 

Sin que mis risas cesen, me alejo de la orilla corriendo, hasta que unos brazos desnudos agarran mi cintura y me levantan. Intento darme la vuelta para mirar quien me ha cogido y con lo primero que se encuentran mis ojos es con aquel tatuaje tan maravilloso. Es decir, mi novio anda sin camiseta en un parque público, mojado y en el cual hace frio. Bien, Dougie, bien.

 

-¡Dougie, para! ¡Me estas mojando! –pataleo sin parar de reír.

 

-¡No, no, no! –dice riendo.

 

-¡Dougie, enserio!

 

-Haberlo pensado antes… -susurra a mi oído, consiguiendo que un escalofrió recorra mi columna. Joder… Si es que él solo consigue hacerme temblar.

 

-¡ESPERA! –grito- Por lo menos deja que me quite el abrigo…

 

-Ay, vale…

 

Me baja para que me lo quite, aunque yo tengo otro plan. Dougie no me quita los ojos de encima mientras me quito la abrigo, y cuando lo poso en el suelo, le sonrió.

 

-¡HASTA LUEGO! –digo y echo a correr en dirección a la salida.

 

Dougie tarda en reaccionar, y mientras grita, echa a correr detrás de mí. Y otra vez, me alcanza. Esta vez, estando al lado de la puerta de salida del parque.

 

-¡Dougie, por favor! –le ruego intentando deshacerme de sus brazos para que me deje. Luego, me coge como si fuera un saco de patatas, sin hacer caso de mis suplicas- ¡Por favor! ¡Haré lo que quieras! ¡Te daré dinero, cocinaré para ti, te comprare otro paquete de tabaco…! –pero sigue sin hacerme caso, por lo que opto por decir una burrada- ¡Si me dejas en el suelo, te dejo hacerme tuya esta misma noche!

 

Mi pollito para a tres pasos del lago, y me mira sorprendido.

 

-¿Enserio?

 

-¡No! –le espeto- ¿Pensabas que lo decía enserio?

 

-Mmm… Bueno… No, la verdad. –ríe.

 

Y como era de esperar, nos tira a ambos al lago. Noto como al poco tiempo de estar bajo el agua, mis pulmones comienzan a necesitar aire, por lo que nado con gran rapidez hasta la superficie. Y una vez fuera, respiro aire algo angustiada y me quito el agua de los ojos. Oigo un chapoteo detrás de mí, y Dougie emerge del agua. Nada hasta mí entre risas y me rodea con sus brazos, pero me deshago de ellos con rapidez. No me ha hecho mucha gracia lo que ha hecho. Salgo con algún resbalón por la hierba y recojo mi abrigo del suelo dispuesta a irme.

 

-Ey… No te habrás enfadado, ¿verdad? –pregunta saliendo, viendo como empiezo a caminar.

 

-Mmm… Si. –respondo ruda girándome, y con las mismas me doy la vuelta- Adiós.

 

-¡Enana! –agarra mi brazo y tira de él, haciendo que acabe pegada a su pecho- ¿No sabes aceptar una broma…? –pregunta colocando un mechón de pelo tras mi oreja.

 

Pero por mucho que me hablara no reaccionaba en ese momento. Sus ojos me tenían totalmente hipnotizada. Dougie parece notarlo, y sonríe. Luego, posa ambas manos en mis mejillas y ahora con sus ojos a unos cinco centímetros de mi cara, susurra con una sonrisa:

 

-No te enfades, tontona. –desliza su mano derecha hacia mi barbilla- Que solo era una pequeña broma...

 

Susurra acercándome más a él y con lo siguiente que me encuentro tras cerrar los ojos son con sus labios, dándome un beso lleno de pasión. Separa sus manos de mi cara para colocarlas en mi cintura y aferrarme más a él. Yo rodeo su cuello con mis brazos, profundizando el beso a la vez que acaricio su pelo. En ese preciso instante, un escalofrió me recorre de la cabeza a los pies, gracias a que las manos de Dougie se han colado por debajo de mi camiseta y están en contacto con mi piel. Mi pollito separa sus labios de los míos y los posa en mi mejilla, bajándolos poco a poco hacia el cuello, logrando que me estremezca. Sin embargo…

 

-¡PI, PI, PI, PI, PI!

 

-¿Que… que coño es eso? –pregunta Dougie mirándome.

 

-¡La alarma que puse para acordarme de que en cinco minutos tengo que llamar a Sofía! –exclamo separándome de él. Le doy un último beso en la mejilla, y me alejo rápidamente de allí- ¡Adiós, te quiero!

 

-¡Ey! ¿¡Te veré mañana!?

 

Me giro lentamente y miro hacia donde se encuentra. Lo veo sacudiendo su pelo, ahora de un color más oscuro gracias al baño, pero más atento de la respuesta que vaya a dar.

 

-Ya nos veremos… -me limito a decir con una sonrisa misteriosa- Adiós, cielo.

 

Y salgo del parque, sintiendo como miles de emociones se me desatan dentro de mí, con ganas de gritarlas a los cuatro vientos. Todas y cada una de las emociones que consigue crear Dougie en mí. Suspiro sonriente al pensarlo. Miro al cielo, viendo como el sol ya está a punto de ponerse y susurro:

 

-Gracias por hacerme feliz.

Capitulo 49: ''Thank you for make me happy'' (1/2)

Jeps, jeps, ¡aquí estoy de nuevo, pequeños dinos! Y antes de lanzarme los tomates, lo siento por no poder subir ayer. Lo que paso fue que tenía exámen de Mates hoy, y se me paso totalmente subir cap.

Lo segundo, que este capítulo al principio lo iba a subir entero, pero al quedarme un poco largo... pues lo subo en dos partes y la segunda la subo el viernes :)

Y bueno,ahora os dejo con este capitulo normal… VALE, ES DE RELLENO. Ok no. Vale si, es de relle… ¡Que más da! Es un capitulo. Disfrutarlo, mis lectoras :3

__________________________

 

-¡Jodeeeer, me va a matar!

 

Me dirijo a mirar la hora mientras doy saltos para lograr que los pantalones me entren de una vez. Y una vez conseguido, me acerco al reloj. Seis y cuarto. Si, definitivamente me mata. Esto me pasa por echar la siesta…

 

Me siento sobre la cama y a la velocidad de la luz, las botas ya se encuentran en mis pies. Luego, miro mi reflejo en el espejo que está en la pared, fijándome si estoy aceptable para salir de casa. Creyendo que sí, me pongo el abrigo con agilidad, cojo el móvil, lo guardo en uno de los bolsillos y vuelvo a mirarme en el espejo. Perfecta.

 

Bajo las escaleras en pequeños saltos y me acerco hasta la pequeña cómoda que adorna una de las paredes de la entrada. De allí cojo las llaves y con pasos rápidos, abro la puerta, la cierro tras de mí y emprendo el camino hacía al parque a la carrera, obviamente. Pasados cinco minutos, paro porque que me ha dado flato y paso la mano por mi frente, la cual esta perlada por sudor. Inspiro aire fuertemente, y lo suelto lentamente, intentando recuperar un ritmo de respiración normal, y una vez conseguido, suspiro.

 

-Que difícil es la vida de una pareja secreta. –murmuro volviendo a caminar.

 

Al poco tiempo, veo como los árboles del parque se van haciendo más grandes a mi vista. Un último sprint para entrar al parque y una vez dentro, comienzo a caminar. Los arboles, las flores y las distintas plantas que forman aquel parque tan bonito para mí me rodean mientras camino por el camino central que da a la zona del lago.

 

Observo una figura que no se distinguir, ya que estoy algo lejos, caminando de un lado al otro, mirando su reloj de muñeca, colocándose el flequillo y buscando a alguien con la mirada. Mis labios no evitan describir una sonrisa en mi cara al ver que me espera con impaciencia y ganas. Demasiadas ganas, diría yo.

 

Me dirijo por la hierba hasta aquella persona, la que se da la vuelta al oír unos pasos sospechosos hacia ella y su primera reacción es: una de sus mejores sonrisas.

 

-¡Por fin! –le oigo gritar.

 

Dougie me espera a la orilla del lago, colocándose de nuevo el flequillo. Intento reprimir una cara de sorpresa, pocas veces le había visto sin la cinta. Pero tengo que decir que, esta increíblemente guapo. Lleva puesta una chaqueta vaquera, con una camiseta blanca, unos vaqueros y Vans negras. Si ser guapo fuera un pecado, Dougie no tendría perdón de Dios.

 

Corro hacia él sin que la sonrisa desaparezca de mi cara y me coge en cuello mientras ríe. Luego, enrollo mis piernas a su cintura.

 

-¿Para ti las seis, son las seis y veinticinco? –pregunta vacilante.

 

-Lo siento, me he dormido… -susurro avergonzada y escondo la cabeza en su cuello.

 

-Eh, eh, eh… -susurra llamando mi atención, por lo que le miro a los ojos- Da igual, ya estás aquí conmigo. Y eso es lo que más me importa.

 

Como si fuera un acto reflejo, los dos sonreímos. Él, sincero. Yo, tímida. Luego, lentamente, aproxima mi cara a la suya a la vez que me baja de su cuello, rozando su nariz con la mía cariñosamente y finalmente, me regala un beso tierno, del cual los dos disfrutamos.

 

-¿Sabes que te quiero? –pregunta apoyando su frente con la mía a la vez que coge mis manos.

 

-No… No lo sé. Que va… -digo irónicamente.

 

-Mira que eres tonta, ¿eh?

 

-Si es que se nota que me lo has pegado.

 

Suelto sus manos rápidamente para escapar corriendo, y le dejo atrás con cara de sorpresa fingida.

 

-¡YA VERÁS AHORA, ENANA! –grita comenzando a correr tras de mí.

 

Me doy un poco más de prisa al ver que me está alcanzando y recorremos entre risas todos los caminos posibles del parque. En círculos, zigzag… Hasta que llego hasta el árbol más grande del lugar y me apoyo en su tronco. Cierro los ojos. Suspiro cansada.

 

Al abrirlos de nuevo, Dougie me tiene agarrada de la cintura, apoyada contra el árbol.

 

-Parecemos niños de cinco años. -ríe con esa risa tan dulce que tiene.

 

-Bueno, no te niego que de mentalidad los tengas…

 

Y las manos de Dougie se separan de mi cintura para hacerme cosquillas.

 

-¡Dougie, para! –grito entre risas mientras me retuerzo en el sitio, intentando huir.

 

-¡No pienso parar!

 

Aunque a los pocos segundos, hace mi deseo realidad. Se detiene, posando una mano en mi mejilla y coloca un mechón de mi pelo detrás de mi oreja.

 

-Estas tan preciosa cuando te ríes...

 

-Oh… -susurro derritiéndome por dentro de amor.

 

Acoge mi pequeño cuerpo entre sus brazos y apoyo mi cabeza en su pecho. Él besa mi pelo con delicadeza y me abraza más a él.

 

Si por mí fuera, querría parar el tiempo. Estar abrazada a él para siempre. Sentirme protegida. Que cuidará de mí. Juntar mis labios a los suyos y nunca separarlos. Que las mariposas de mi estomago revolotearan siempre con fuerza a un simple roce de sus manos en mi piel. Que los pájaros que volaban alrededor de mi cabeza al pensar en él, nunca desaparecieran. Poder estudiar sus bellas sonrisas. Perderme en sus increíbles ojos. Dejar miles de besos en sus mejillas. Acariciar su pelo cuando este dormido. Observar las estrellas con él en un cálido y bonito día de verano. Hacer como si cada beso fuera el primero. Caminar de la mano por la calle y que la gente nos mire con una sonrisa. Dormir abrazada a él, apoyada en su pecho y repasar las líneas de su maravilloso tatuaje. Besarnos bajo la lluvia. Que cada noche me transportara al cielo. Hacerle feliz. Divertirnos. Hacer tonterías. Cantar. Llorar de felicidad. Gritar. Reír. Sonreír. Disfrutar de la bonita historia que estábamos empezando.

 

Sentir que siempre estaría a mi lado.

 

Una lágrima abandona mis ojos, alarmando a Dougie.

 

-Ey cielo, ¿qué pasa? –agarra mi cara entre sus manos, y con el pulgar quita la lágrima lentamente- Si he dicho algo que no debía…

 

-Shhh… -le interrumpo con una sonrisa- No es algo que hayas dicho, es algo que has hecho.

 

El cuerpo de Dougie se tensa al pronunciar tales palabras.

 

-¿Q-qué he he-hecho? –pregunta algo nervioso.

 

-Hacerme feliz.

 

Dougie apoya su cabeza en mi hombro, relajándose y susurra a mi oído:

 

-Tú sí que me has hecho feliz al decirme que me quieres.

 

Siento un pinchazo justo en el pecho al oír sus palabras. Seguramente será otra flecha más que Cupido me ha clavado en el corazón, consiguiendo que me enamore más de esta persona tan increíble que me enseña lo que es el amor verdadero.

 

-_____(tn)… -susurra.

 

-¿Si?

 

Un sonido extraño interrumpe el silencio.

 

-Vaya, mi estomago se ha adelantado… -ríe.

 

-Ala, vamos a comer. –digo despegándome del árbol, para acercarnos a un puesto en el que venden helados, algodón de azúcar… O sea, dulces.

 

-¿Qué quieres? –me pregunta Doug cuando estamos frente al vendedor, que nos mira con una sonrisa.

 

-Pues… ¡Algodón de azúcar! –exclamo ilusionada.

 

Dougie lo pide, y después de que lo hagan, nos lo entregan. Saco el dinero para dárselo al vendedor, pero mi pollito se adelanta y lo paga él. Y como no, entre quejas por mi parte, me aparta del puesto, para comenzar a dar una vuelta por el parque.

 

-¡No me parece justo! Puedo pagarlo yo solita… -refunfuño, pero me doy cuenta de una cosa- Dougie, cariño… ¿Tu no tenías hambre? –pregunto extrañada.

 

-Sí. –contesta tan tranquilo, y me coge un trozo de algodón- ¿Te creías que era para ti sola? ¡Lo pague para comérmelo yo también!

 

-Ya sabía que aquí había truco…

 

-Anda, no seas tonta. Que era broma. –sonríe y cuando me doy cuenta, esta encendiendo un cigarro delante de mis narices.

 

Inspira el humo y a los pocos segundos, lo expulsa lentamente por la boca cerrando los ojos.

 

-¿Y pretendes que te bese después de haberte fumado esa mierda?

 

-Pues no me beses. –le da otra calada, y me mira con indiferencia- ¿Qué?

 

Le quito el cigarro, y hago que él coja el algodón de azúcar. Cierro los ojos, y le doy una gran calada al cigarrillo, haciendo que el cigarrillo se consuma rápidamente. Luego, al haberlo acabado, lo tiro al suelo, suelto el humo con dificultad y miro a Dougie, que me mira impresionado.

 

-¿Fumas? -pregunta con los ojos como platos.

 

-No mucho… -digo como si nada, y vuelvo a coger el algodón de azúcar- Pero prefiero fumarme yo eso, a que lo fumes tú.

 

-No, no, no. Eso sí que no. –niega con la cabeza.

 

-Pues ni uno ni otro. –le desafío.

 

Dougie duda por unos segundos. Sin embargo, al final asiente costosamente.

 

-Vale, ahora dame la cajetilla. –le exijo extendiendo la mano.

 

-¿Y cómo se que no te la vas a fumar, pequeña fumadora mía? –pregunta vacilante a la vez que me la entrega.

 

-Porque se va a quedar… -y desde donde estamos, hay una papelera a poca distancia. Tiro la cajetilla en su dirección y por suerte, cae dentro- ahí. –sonrió inocentemente.

 

-Me debes una cajet… -pero ve mi cara de descontento- algo. Me debes algo.

 

-¿Un beso? –digo inocente.

 

-Eso es incluso mejor… -susurra con una sonrisa de lado.

 

Se aproxima a mí sin que la sonrisa desaparezca de su rostro, y sus labios se posan en los míos dulcemente. Me encanta esa sensación de felicidad que me transmite con cada uno de sus besos, enserio. A los pocos segundos, se separa de mí y agarra la mano en la que tengo el algodón de azúcar. La coloca a la altura de su boca y le da tal mordisco que creo que me ha dejado sin medio algodón de azúcar.

 

-Lo siento, ¡tenía hambre! –sonríe, y le vuelve a dar otro mordisco.

 

-¡EH, EH, EH! Te estás pasando, Poynter. –digo mirándole mal y me separo de él, a lo que él ríe.

 

-Anda tonta, ven aquí. –coge mi mano y tira de ella con delicadeza, por lo que acabo pegada a su cuerpo.

 

Sin soltar mi mano, paseamos por todo el parque mientras reímos tonterías, hablamos de cosas sin importancia, hacemos el tonto… Sin embargo, tocamos un tema del que no me apetecía hablar en estos momentos.

Capitulo 48: ''Yes/No''

-¡¡_____(tn)!! –oigo gritar a una voz femenina. Sale de la cocina y veo que se trata de Gio- ¡Te he echado de menos!

 

Llega a donde yo me encuentro con una sonrisa y me abraza fuertemente mientras salta.

 

-Giovanna, solo han pasado tres días desde que no nos vemos. –digo devolviéndole el abrazo entre saltos y risas.

 

-Tu estate tres días con estos tres, y ya me contaras… -ríe Gio.

 

La puerta de la calle se abre y por ella entra Dougie.

 

-¡¡¡DOUGIE!!! –grita Gio antes de soltarme, y luego abraza al enano.

 

-¡Auh! –me quejo tapándome el odio- ¡Giovanna Falcone, eres una boceras!

 

-Venga, peque. Eso es que hace tiempo que no estás en esta casa, si no estarías acostumbrada. -ríe alguien a mis espaldas.

 

Aquella persona tiene razón, hacía mucho que no iba a aquella casa, la cual desprendía felicidad y alegría después de recibir la importante noticia de que uno de sus inquilinos volvía a la carga, sano y salvo, y lo más importante, vivo y feliz.

 

Doy media vuelta y descubro quien era la persona que me estaba hablando.

 

-¡TOM! –grito y le doy un abrazo.

 

-¡Y luego te quejas de mi! –refunfuña Gio sin separarse de Doug.

 

Los cuatro nos miramos, y enseguida comenzamos a reír.

 

-Oye. –dice Tom riendo- ¿No se supone que esto sería al revés?

 

Ya empiezan... Miro a Dougie con disimulo, que para variar, esta sonriente. Y sin avisar, Tom me separa de él de un empujón, consiguiendo que caiga en los brazos de Dougie.

 

-Así está mejor… -oído decir a Tom acogiendo a Gio entre sus brazos.

 

-Pero mira que son capullos, ¿eh? –le susurro a Dougie, el cual esta abrazándome- Todo esto para ganar veinte libras… Hay que joderse.

 

-Pues yo le estoy empezando a coger el gusto a esto… -reconoce a mi oído- Me divierte.

 

-Mira que eres tonto… -me giro, aprovechando que Gio y Tom se están abrazando tiernamente con los ojos cerrados- Pero te quiero igual.

 

-¡EHHHHHHHHH!

 

Danny baja las escaleras trotando y se para enfrente de las dos parejas que estamos allí. Dougie y yo nos vamos a separar cuando el Jones suelta una de sus perlitas.

 

-¿Por qué estáis tan juntos vosotros dos? –nos señala antes de cruzarse de brazos.

 

-Danny, por favor… -Tom coge a Gio de la cintura, luego mira a Dann- Déjales hacer lo que les dé la gana. Si quieren abrazarse, que se abracen. Que yo no se lo impido.

 

Un aplauso a las indirectas que hacen en esta casa, por favor.

 

-Tom tiene razón. Si quiero abrazar a mi mejor amigo, lo hago y punto. –digo para picar a Dann.

 

-¡NO! –grita Danny- Digo… ¡no, que yo también necesito amor! –exclama y me agarra de un brazo, haciendo que choque contra su pecho, y me atrapa entre sus brazos.

 

Y Danny me aprieta con fuerza contra sí. Joder, ni que tuviera miedo de que nada más soltarme me fuera con Dougie… Aunque si piensa que voy a hacer eso, piensa bien.

 

-Oye, ¿puedes soltarla ya? –oigo que dicen dos voces, en un tono bastante serio.

 

Consigo apartarme de Danny con un ‘‘Quita, Jones…’’ y despegándome de su pecho con ayuda de mis brazos y me giro. Veo como Tom esta algo molesto, pero el que esta fulminando con la mirada a Danny, es Dougie. Oh Danny, si las miradas matasen, ya estarías muerto desde el momento en el que me apartaste de mi enano.

 

-¡Venga chicos, que haya paz!

 

Todos nos giramos al oír tal alegría en un momento no muy oportuno. Harry, vestido con un pantalón de chándal y una camiseta de tirantes añil, y con un trapo de cocina colgado al hombro nos sonríe.

 

-¿Estas cocinando tú? –pregunto mirándole de arriba abajo sin salir de mi asombro.

 

-Sí, ¿tanto te extraña? –dice acompañando sus palabras con un tono de molestia fingida.

 

-Oh dios… ¡Si huele genial! –grito sin creérmelo- ¿¡Enserio no está cocinando Tom, Harry!?

 

-Tonta.

 

Rio y me lanzó encima de él, para abrazarle.

 

-¡Ay Harold mío, como te hemos echado de menos! –digo mientras él me devuelve el abrazo con ganas y una sonrisa- Sobre todo Dougie, no paraba de lloriquearme todas las noches que quería estar con su Juddy… -río.

 

-Ya decía yo que me extrañaba que no me echara de menos… -luego, mira a donde esta Dougie y grita- ¡LAGARTO, A MIS BRAZOS!

 

-¡Claro que sí, amor mío! –grita Dougie abalanzándose sobre él, y por poco no se caen al suelo.

 

-¡AH, COMO TE ECHABA DE MENOS, ENANO MÍO! –bocea Harry levantado a Dougie del suelo.

 

Todos los allí presentes comenzamos a reír ante el momento Pudd.

 

-Y en cuento a ti… Te has vuelto muy graciosa, ¿no? –dice Doug separándose de Harry y acercándose a mí, hasta quedar a un palmo de mi cara.

 

-Sí, es que lo aprendí de ti, enano... –digo notando como la voz me comienza a temblar al tener sus labios tan cerca y no poder besarlos. Él también está con las mismas ganas que yo, y sabe que tampoco puede, pero eso no evita que con gran descaro mire mis labios y se acerque más a mí con disimulo.

 

-¡Bueeeee…! –grita Harry para interrumpir, pero Tom le tapa la boca porque cree que está a punto de ganar la apuesta- Akajakdhajdhsjdsakjsa.

 

-¿¡Comemos ya!? –grita Danny sonriente, y mira a Harry levantando el dedo pulgar sin que se note, habiendo cumplido su objetivo. Y por ese gesto, me da a mí que estos están aliados hasta que consigan eliminar a Tom de la apuesta.

 

Todos asentimos y pasan al salón. Antes de que pase Dougie, le agarro del brazo, obligándole a que se gire.

 

-La próxima vez, que no se note tanto que ya te mueres por besar estos labios. –digo señalándomelos en tono burlón y cariñoso.

 

-Lo mismo digo.

 

-Aggh, no hay quien pueda contigo, cielo. –resoplo.

 

-Sí, tu. –me recuerda y por eso, rio.

 

Entramos en el salón entre risas, y los chicos y Gio ya se han sentado. Tom presidiendo la mesa y Giovanna a su izquierda. A su otro lado se encontraba Danny, con un hueco libre a su lado. Y en el otro extremo de la mesa, estaba sentado Harry, con otro sitio vacio. Mi novio y yo nos miramos algo desilusionados, ya que pretendíamos sentarnos juntos. Hasta que…

 

-Chicos, ¿queréis sentaros juntos? –sonríe Gio- Me cambio al lado de Dann, que no tengo problema.

 

-Bueno… -susurramos.

 

-Bueno nada. –replica Harry y coge a Doug del brazo, sentándolo entre él y Danny.

 

Molesta, me dirijo al sitio que está entre Harry y Gio. Por lo menos la única cosa buena de esto es que Dougie se encuentra enfrente de mí. Luego, lleno mi plato de los espaguetis a la boloñesa de ha hecho Harry y los pruebo.

 

-Mmm… Dios Harry, están buenísimos… -digo.

 

-Muchas gracias. Aunque no me ha costado tanto… -presume- Pones un poco de esfuerzo, otro poco de amor y  consigues cualquier co...

 

-Los hizo Tom. –interrumpieron Gio y Danny mientras comen e intentaban no reír.

 

-¡La madre que os pario! ¡Seréis aguafiestas, que se lo estaba creyendo! –grita Harry fingiendo enfado.

 

-Ya decía yo que era muy raro que no estuviera quemado… -respondo mirando los espaguetis.

 

Y entre risas, transcurre la comida tranquilamente. Sin embargo no falta ninguna perlita, tontería o guarrada por parte de los chicos. También me cuentan que Jazzie se ha ido con Alex a pasar el día por Londres. Una pena, ya que me hubiera gustado ver a mi mejor amiga… Aunque tampoco le diría la esperada noticia, porque se como es. Y tan pronto lo sabe solo ella como lo sabe todo el mundo.

 

Acabamos de comer, y mientras Harry, Dougie y Danny hablar y ríen entre ellos, Tom se acerca a mí para pedirme que le ayude a recoger la mesa. Acepto sin rodeos con una sonrisa, y recojo los platos de los chicos, bajo la atenta mirada de los apostantes y mi novio. Luego, me dirijo a la cocina y poso los platos en el fregadero. Una vez acabada la tarea, me dispongo a salir de la cocina, pero veo como Tom me mira con esa típica mirada de ‘‘Tenemos que hablar’’ a la vez que cierra la puerta tras de sí. Oh mierda, aquello era una encerrona en toda regla.

 

 

POV Dougie

-Bueno enano, ¿y de chicas, que tal? ¿Has ligado mucho en el hospital? –pregunta Danny.

 

Abro los ojos como platos, sin intentar escupir la cerveza que acabo de beber gracias a la preguntita.

 

-Danny, en esa pregunta falta algo… Falta un ‘‘con _____(tn)’’ en medio. –bromea Harry.

 

-Chicos… ¿A que viene esto? –digo con una sonrisa nerviosa.

 

-¿A que viene esto? –me imita Dann- ¡Se supone que te gusta! ¿No has ligado con ella?

 

Abro la boca, con intención de decir algo, pero rápidamente descarto lo que he pensado. ¿Y ahora como cojones salgo yo de esta?

 

-Yo… Yo… No lo hice. –poso la mirada en la mesa.

 

-¡Ey, mejor!

 

-¿Mejor? ¿Por qué? –pregunto extrañado.

 

-Porque así no estás atado a ninguna mujer, y puedes liarte con todas las que te dé la gana. –me sonríe Dann.

 

-Mira que eres gilipollas… -y sin querer, se me escapa una risa. Si supieran lo que pasa en realidad…

 

-Eh, aquí sin faltar. –me dice cruzándose de brazos.

 

-Doug, escúchame. –Harry posa su mano en mi brazo, logrando que así le mire- Lo que quiere decir Dann, es que ella te dijo que quería un tiempo, ¿no? –y asiento lentamente al recordar como aquellas duras palabras se repetían en mi cabeza una y otra vez antes del accidente- Pues aprovecha a disfrutar algo la vida.

 

-Y dentro de una semana, pues le pides salir. –dice Danny tranquilamente.

 

-¿Y porque en una semana, si se puede saber? –digo mirándole mientras me cruzo de brazos con una sonrisa algo vacilante.

 

-Porque… Porque… -Danny mira al suelo, y luego a Harry. Se nota que eso no se lo esperaba.

 

-Porque así pruebas durante una semana si quieres estar solo, o prefieres compartir tu vida con alguien. –sonríe Juddy.

 

-Ya… Claro. –susurro apartando la mirada de ambos y cavilo como salir de aquella situación. No quiero delatarme, ni decir algo que no debo y que el plan se vaya a donde yo te diga… Joder, ¿por qué se tendría que haber ido _____(tn) con Tom a la cocina?

 

Sin quererlo, ya que la situación no es muy adecuada, ella vuelve a mi mente. Pienso en esa cara de no haber roto un plato en su vida, pero la que luego te sorprende. Ese cuerpo tan perfecto que tantas veces había observado siendo su novio, y muchísimas veces más siendo su amigo. Esa personalidad tan… ¿impresionante? ¿Sorprendente? ¿Increíble? Creerme, a una chica así no se encuentra todos los días.

 

Ahora sus labios… Esos labios que me volvían tan loco, los que me transportaban al cielo. Si, sueno muy cursi. Lo sé. Pero joder, si es que por mí fuera, mandaba el plan a la mierda e iba a la cocina a besarla ahora mismo, aunque no… Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte… Pero es una gran tentación pensar en ella.

 

-¿Doug? –alguien pasa una mano por delante de mis narices.

 

-¿Qué? –pregunto algo despistado.

 

-¿Qué si nos vas a hacer caso? –insiste Harry.

 

-Que sí, joder. –me levanto de la silla cansado y me estiro- Mira que sois pesados, ¿eh?

 

Y con las mismas, me voy a la cocina bajo la atenta mirada de dos de mis mejores amigos. Si, necesito verla.

 

 

POV Normal

-_____(tn), siéntate. –me ordena Tom sereno.

 

-Tom, me das miedo. –admito mientras hago lo que me ha mandado.

 

-Pues no tendrías porque tenerlo. –sonríe.

 

-Vale, confió en ti… -digo cediendo- Y bueno, ¿de que quieres hablar?

 

-¿Estás con Dougie?

 

Joder, que directo. Aparto mi mirada de la de Tom, y la fijo en la mesa. Vale, genial, la venganza a la mierda.

 

-N-no… ¿Por qué lo dices? –digo atónita, sin mirarle.

 

-¿No? –pregunta sin creérselo- Me extraña que no haya pasado nada estos días…

 

-¿Y… y porque tenía que pasar algo?

 

-No se… Os queréis el uno a otro y pensé que la cosa habría surgido ya. –dice pensativo.

 

Como se nota que Tom, al igual que Dougie, es el que más me conoce en esta casa.

 

-Pu-pues te equivocabas… No… no ha pasado nada. –respondo, intentando que los nervios no delaten mi plan. Aunque, ¿para que engañarnos? Es Tom, se enterará sí o sí.

 

-¿Y a que esperas? ¡Lánzate a por él! –me anima a la vez que da una palmadita en mi brazo derecho.

 

Miro el brazo en el que me ha dado la palmadita, y vuelvo la mirada a sus ojos.

 

-¿Qué?

 

-¡Que vayas a por él ya! –grita, y me alejo algo de Tom sorprendida, lo que él nota- Lo siento… Quería decirlo algo más bajo. –sonríe avergonzado por el entusiasmo que ha mostrado.

 

-No pasa nada… -digo quitándole importancia- Pero no creo que esté preparada para empezar una relación, y menos con Dougie.

 

-Pero… ¡si que estas preparada! -replica.

 

-Eso es lo que tú crees, pero… –y suspiro, sofocando una risa al ver que la cara que ha puesto.

 

-Anda _____(tn)… No me vaciles. –me mira fijamente a los ojos, llegando a darme miedo- Tu sabes que estás preparada. Yo lo sé. Los chicos lo saben. ¡Lo sabe hasta mi madre, joder!

 

Oh, oh… Palabrotas en la boca de Tom. Mal va a acabar el asunto…

 

-Tom, cielo. –intento tranquilizarle cogiéndole de las manos- Me lo pensaré, ¿vale?

 

-No, eso no me vale. –espeta, y le miro entrecerrado los ojos, asimilando lo que ha dicho. Cosa que se encarga de rectificar- Digo… que eso no vale.

 

-Tom… -suelto sus manos con intención de acabar la conversación, pero no, el señorito sigue hablando.

 

-Escúchame. –dice cogiéndome de las manos de nuevo- Tu inténtalo. Ya sabes que Doug es muy tímido, y que le cuesta mostrar sus sentimientos. Y como no se los demuestres, la que lo aguantará llorando vas a ser tú, que conste.

 

Como si hubiera oído que hablábamos de él, Dougie aparece por la puerta con cara de alivio. Suelto a Tom, que me susurra ‘‘Ya sabes que debes hacer…’’ y se levanta, al igual que yo.

 

-Hombre, tu por aquí. –le saluda Míster Hoyuelo.

 

-Sí, hola… -susurra Doug y luego me mira- ¿Qué hacíais?

 

-Nada, fregar los platos. Vaya, lo que vosotros no hacéis… -digo divertida.

 

-Já Já Já, que graciosa nos salió la chiquilla, oye. –se queja cruzándose de brazos.

 

-Ya ves. –sonrío con aire triunfante.

 

-Bueno… -dice Tom mirándonos alternativamente- Creo que mejor me voy. –y este se debe de creer que va a pasar algo en cuanto nos deje solos… JÁ. No permitiré ni que lo piense.

 

-No, no. La que me voy soy yo.

 

-¿Qué? –preguntan los dos sorprendidos.

 

-Lo que habéis oído, que me voy. –digo con una sonrisa- Tengo que cambiarme y además, me apetece descansar.

 

Veo como Dougie no está de acuerdo en lo que acabo de decir. Sin embargo, asiente y me abraza a modo de despedida. Él y Tom me acompañan hasta la entrada, de donde cojo mi bolso y mi chaqueta.

 

-¡Chicos, me marcho! –les aviso.

 

-¿Sí? –pregunta Danny saliendo del salón, poniéndose al lado de Doug- Uish, que pena…

 

Y un codazo de los fuertes por parte de mi pollito, va a parar a las costillas de Danny consiguiendo que se calle.

 

-Ya nos vemos otro día, enana. –dice Harry- No hace falta que sea pronto, si quieres.

 

Descarados a más no poder, si señor.

 

-Anda, pasa de estos. Vuelve más tarde si quieres. -sonríe Tom mostrándome su adorable hoyuelo.

 

-Vale, ya veré que hago… -digo algo pensativa- ¡Adiós chicos!

 

Abro la puerta con una sonrisa formándose en mi rostro, la que pronto se esfuma cuando la puerta se cierra tras de mí. Un suspiro de alivio sale de mi boca, y comienzo a caminar hacia mi casa. Joder, menudo día… Si es que más descarados no son porque no pueden. Aunque por una parte, tiene su gracia. Y más gracia tendrá cuando descubran que ya estábamos juntos de antes de que hicieran la apuesta…

 

Rio sola al pensar cuál sería su reacción, que sería la más rara que te puedas encontrar y saco las llaves del bolso para abrir la puerta. Pero mi móvil empieza a pitar, avisándome de que me ha llegado un mensaje.

 

-¿De quién será…? –pregunto presionando un botón lateral que enciende la pantalla.

 

Una sonrisa se instala en mi cara con rapidez. Y como si fuera una adolescente locamente enamorada, coloco el móvil a la altura de mis ojos con emoción y leo el mensaje en voz alta.

 

-‘‘Quedamos a las seis en el parque. Te quiere tu pollito <3’’

 

Lo releo varias veces más, sin que la sonrisa desaparezca de mi semblante. Pero lo que más releo es la última parte: ‘‘Te quiere tu pollito’’.

 

Sí, me quiere. Esa personita que pensé que nunca conocería y nunca me querría, me quiere. A mí. A nadie más. Solo a mí. Y esas cuatro simples palabras me hacen la persona más feliz del mundo. Más que si hubiera ganado la lotería y fuera rica. Más feliz que eso. Porque el amor es la cosa más increíblemente bonita que te toca vivir en este planeta.

 

Y a mí por fin me toca vivirlo.

Capitulo 47: ''Start the game''

¡Hola weirdos mías! Si, aquí estoy de nuevo para daros una buena noticia. Voy a continuar el fic. Lo siguiente, es que os debo disculpas. Os he hecho esperar demasiado por mi elección, aún ya sabiendolo de hace días. Pero es que un rayo de imaginación me ilumino haciendo que escribiera dos caps del tiron y que planificara todo el fic hasta el final. Aunque eso tampoco es una excusa. Por último, quiero dedicarle este capitulo a vosotras, mis lectoras, porque sois las que me animais a continuar a seguir con la historia, y en especial a las diecisiete personas que en la entrada anterior, me ayudaron a decidirme. Muchas gracias :) Ahora, os dejo un capitulo nuevo. Disfrutarlo :3

¡Un beso, os quiero weirdos! <3

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18/10/2008 Londres, Inglaterra

Un día soleado y acalorado amanece en Londres, algo raro para las fechas que son. Abro la ventana para observar cómo transcurre el día fuera del hospital. Parece ser tranquilo.

 

Respiro hondo con una sonrisa en el rostro. Una semana después de que Dougie despertara, le han dado el alta. Por fin saldremos de aquí. Por fin se acabó esa impotencia que me comía por dentro día a día, tras no poder hacer nada. Ese miedo a perderle que se apoderaba de mí cada vez que le veía. Por fin todo será como debe ser, normal. Por fin podemos empezar a ser felices… juntos.

 

Unos brazos rodean mi cintura delicadamente, atrayéndome hacia su cuerpo. Sus labios se posan en mi hombro, y suben hacía mi cuello cariñosamente, haciéndome sentir en otro mundo. Me giro antes de que los besos lleguen a más, y me estrecha entre sus brazos sin dejarme escapar. Sonrío.

 

-¿Sabes que tenemos que marcharnos a la una y media, y es la una? –pregunto mirándole divertida.

 

-Uff… Media hora. –se queda pensativo unos escasos segundos-¿Sabes que en menos puedo hacerte disfrutar como nunca?

 

Me sonrojo, notando calor sobre mis mejillas, haciendo que se tornen rojizas. A continuación, aparto mi mirada de la suya, avergonzada.

-Mira que eres tonto… -susurro- No lo decida por eso.

 

-¿Entonces…?

 

-Sabes perfectamente porque lo digo, Doug.

 

Se queda pensativo. Sé que no le gusta la idea que se me ha ocurrido, porque tendremos que fingir unos días. Pero tanto él y como yo sabíamos que engañarlos sería divertido.

 

13/10/2008 Londres, Inglaterra

-Nos alegramos mucho de que por fin hayas despertado, tío.

 

Y presencio un abrazo McFLY. Los cuatro con una sonrisa en sus rostros. Los cuatro felices. Los cuatro juntos. Tal gesto me conmueve, consiguiendo que una lágrima salga de mis ojos. Me acerco a ellos y me uno al abrazo, en el que los chicos me acogen bien.

-Uff, es tan emocionante… ¡Esta bien! –dice Tom y nos abraza más fuerte.

 

-¡Ay, Tom! ¡No le abraces tan fuerte, que me lo vas a matar! –digo riendo, antes de quedarme sin aire.

 

Y automáticamente Harry, Danny y Tom me sueltan sorprendidos.

 

-¿Qué has dicho? –pregunta Harry para asegurarse de que ha oído bien lo que he dicho.

 

-Q-que… Que le puedes hacer daño. –susurro.

 

Esta vez, cuatro miradas se posan en mí. Pero una de ellas es la que más me importa en este momento. La que se ha vuelto nublada, la que contiene decepción y cierto aire de incredulidad. Para resumir, dolor.

-Pero si has dicho que te lo íbamos a matar. –ríe Danny.

 

-Que no, que no… Oiríais mal. –digo para que intenten olvidar lo que he dicho.

 

Pero a cada palabra que digo negando lo que siento, a Dougie le llegan como puñales en la espalda. Miro a mi novio, el cual aparta la mirada de mí, y agacha la cabeza para no mirar a ninguno.

 

-Jo, y yo pensé que ya había pasado algo… -susurra Danny desilusionado mientras nos mira.

 

Y esas simples palabras, fueron la gota que colmo el vaso.

 

-Chicos, salir un momento, por favor. –ordena Dougie sin que nadie se lo espere.

 

Los chicos le hacen caso, algo extrañados. Probablemente, preguntándose que ha pasado para que este tan serio. Yo hago ademán de irme fuera de la habitación, pero algo lo impide.

 

-Tú sí que no te vas. –dice serio. Me giro lentamente y le miro- ¿Qué pasa?

 

Agacho la cabeza, sintiéndome culpable de lo que acabo de hacer. Me acerco hasta su camilla lentamente, y me siento a su lado sin mirarle.

 

-¿Acaso no me… quieres? –pregunta con la voz temblorosa mirándome.

 

-¡No digas tonterías! –grito sorprendiéndome hasta a mi misma- Si… si te quiero, Dougie.

 

-¿Entonces qué ha sido eso?

 

-No… no sé. –respondo. Y es verdad, ni yo misma se porque he reaccionado así.

 

-Ya… Claro. –dice y aparta su mirada de mi.

 

-Te lo digo enserio. Dougie, yo te quiero, pero no sé que me ha pasado…

 

-Yo si sé que te ha pasado. –me mira, consiguiendo intimidarme y que deje la mirada perdida en otro lado de la habitación.

 

-¿El qué?

 

-Tienes miedo por el que dirán. –supone- O es eso, o que te da vergüenza salir conmigo, ese gilipollas que en vez de hacerte feliz, te hizo daño.

 

-¿¡Qué dices!? –exclamo sin creerme ninguna de las palabras que acaban de salir por su boca- Dougie, enserio, no tengo ni miedo ni vergüenza. Tampoco me importa lo que piensen los demás. Y en cuanto a lo de que eres un gilipollas que me hizo daño…

 

Los dos nos miramos instantáneamente. Él lleno de curiosidad, esperando a que acabe la frase. Yo observándole y pensando que por fin la vida me sonreía.

 

-Sí, tienes razón. Fuiste un gilipollas y me hiciste daño. Pero… -aproximo mi cara a la suya, viendo como en su semblante se va formando aquella sonrisa que me hace ver la vida de color de rosa- eres el gilipollas al que más he amado en la vida.

 

Cuando me doy cuenta, sus labios me regalan un magnífico beso, el cual significaba que ya no le importaba lo que hubiera sucedido y que pasara lo que pasara, todo seguiría igual.

 

-Y ahora mismo salgo y grito a los cuatro vientos que te quiero y estoy contigo.

 

Digo consiguiendo otra sonrisa suya, aunque con algo que no me esperaba:

 

-Vale, hazlo.

 

Dos palabras que me dejan en shock. Esperaba que me dijera ‘‘No cariño, se lo decimos los dos’’ o algo por el estilo. Sin embargo, acepto antes de que se forme la Tercera Guerra Mundial en esta habitación.

 

Sonrió, mientras Dougie me devuelve la sonrisa. Luego, me levanto de la cama, notando que a cada paso que doy, los nervios me van a más. Una vez enfrente de la puerta, vuelvo la mirada atrás. Mi novio me mira sonriente, a lo que sonrió de lado. A continuación, poso la mirada y mi mano sobre el pomo de la puerta. Lo giro lentamente y…

 

-Joder, menudos los gritos que dan los jodios. ¡Ni que fueran una parejita! –oigo decir al pecas.

 

-Tú tranquilo, que no tardarán ni dos días en serlo.

 

-Harry tiene razón… Son perfectos el uno para el otro. –esta vez es Míster Hoyuelo quien habla.

 

-O pueden que tarden más… Quién sabe. –insinúa Danny con su característica sonrisa.

 

-¿A que te refieres con eso? –preguntan Tom y Harry al unisonó.

 

-Que apuesto que los enanos empiezan a salir dentro de… doce días. –especifica Danny.

 

-No… Yo creo que en dos semanas. –medita Harry.

 

-Pues yo creo que en seis días están saliendo por la puerta del hospital de la mano.

 

-Chicos… ¿Estáis pensando lo mismo que yo? –pregunta Dann.

 

Se hacen segundos de silencio entre las tres personas que están al otro lado de la puerta, el tiempo en el que aguanto las ganas de salir a partirle la cara a cada uno de ellos.

 

-Oh, claro que sí. –ríe Harry y choca las cinco con Danny.

 

-Jope chicos, ¿cómo sois capaces de hacerles esto?

 

-Tom, cariño. Tú también has apostado cuanto tardarían. –le recuerda el pecoso.

 

-Es verdad. –dice este pensativo.

 

-Entonces… ¿Apuesta? –pregunta Danny mirando a los presentes, a la vez que estira su brazo para que su mano este el centro de los tres.

 

La mano de Harry se posa encima de la de Danny, a la vez que los dos ríen. Seguidamente, estos miran a Tom, que rendido, posa su mano sobre la del pecoso y sobre la del musculitos. Todos sonríen menos Tom, y alzan sus manos, de manera que han pactado cumplir la apuesta.

 

-¿Y cuanto apostamos? –pregunta Harry.

 

-Veinte libras. –responde Danny- No os penséis que me voy a gastar mucho más en la apuesta sobre estos dos.

 

Encima de apostar, gilipollas.

 

-Pues veinte libras. –concluye Tom- Ahora como se enteren…

 

Y sin aviso previo, el roce de unos labios junto al lóbulo de mi oreja hace que me estremezca y que pierda el hilo de la conversación. Pero ya daba igual, sabía la información suficiente para jugársela.

 

-¿Pasa algo? –pregunta Dougie colocando un mechón de pelo detrás de mi oreja.

 

-Si tú supieras… –susurro y me separo de él, volviendo a sentarme en la cama.

 

-Eh, ¿estás bien? –regresa a mi lado y me acaricia la mejilla.

 

-Sí, sí. –me quedo callada un momento y por arte de magia, se enciende una bombilla en mi cerebro- Cielo, ¿puedo preguntarte algo? –y asiente- ¿Te importaría que fingiéramos que no somos novios durante dos semanas?

 

 

-O sea, que ya sabes… -finalizo.

 

Intento separarlo de mí, pero es tarea imposible. Tiene más fuerza que yo.

 

-Sí, pero... –coge mi barbilla delicadamente, forzándome a que le mire. Una sonrisa divertida asoma por su cara- tenemos tiempo para nosotros antes de fingir…

 

Me empuja hacia el pequeño sofá que allí se encuentra y sonríe travieso. A continuación, roza sus labios contra mi cuello.

 

-Dougie, que no… –le digo entre algún gemido que otro para que pare.

 

-No pienso… parar… -responde dándole pequeños mordiscos a mi cuello.

 

-¡Que pares! –y le empujo tan fuerte que cae del sofá- ¿Te lo tengo que decir en otro idioma?

 

Dougie se incorpora y me lanza una mirada asesina. Luego, se levanta sin apartar la mirada de mí.

 

-Estamos en un hospital, no en nuestra casa. Y tampoco quiero que nuestra primera vez sea aquí… - nos quedamos callados unos segundos y continuo- Además, ¿quieres que nos pille Danny? –le recuerdo.

 

-No, pero…

 

-¿Pero qué? –le interrumpo mientras me levanto.

 

-Que quiero disfrutar de ti cada minuto del día. –responde.

 

Tras esas bonitas, románticas y conmovedoras palabras, me besa con ganas, apasionadamente, pero sin perder ese toque de dulzura. Se sienta sobre el sofá, y yo me siento sobre él a horcajadas. Da pequeños mordiscos por mi cuello, los que poco a poco se convierten en besos y continúan bajando hasta mis pechos. Las manos de Dougie pronto se cuelan por debajo de mi blusa, y le detengo un instante. Le miro a los ojos. Él me imita.

 

-Te quiero. –susurro y poso mis labios sobre los suyos, lo que no se tarda en convertir en otro beso lleno de lujuria.

 

Y sin aviso previo, alguien abre la puerta. Dougie me empuja rápidamente contra el suelo, y él se levanta del sofá. Con una mirada llena de maldad, me incorporo rápidamente y me coloco el pelo.

 

-¡HOLA CHICOS! –Danny y su felicidad matinal aparecen por el umbral de la puerta. Aunque, pronto en su cara, aparece una sonrisa traviesa y divertida- ¿Y vosotros que estáis haciendo?

 

Dougie y yo nos miramos sin saber que decir. Pero daba igual nuestra explicación. Que él estuviera sin camiseta y mi blusa desabrochada enseñando el sujetador no ayudaba nada.

 

-Como se nota que Willy anda necesitado… -susurra Danny riendo.

 

-¿Qué? –pregunto algo sorprendida.

 

-Nada, nada… -ríe.

 

-Ya ya ya. No digas eso, que ya sé cuáles son tus intenciones, pecoso. –dice Dougie riendo y se tira a sus brazos.

 

-Oh, como se nota que somos tal para cual. Me lee la mente y todo. –Danny sonríe mientras le abraza- Pero tú conmigo, no quiero que te acerques a ninguna otra. Que como me entere de que andas tonteando por ahí con alguna que otra chica…

 

Esta vez mis ojos se abren como platos. ¡Será mamon! Como se nota que quiere mantenernos alejados en los próximos días, ir juntándonos poco a poco y en el séptimo día… ¡ZAS! Acabar juntos.

 

-¡O sea, ¿tú puedes estar con Geo y yo no puedo estar con la ena…?! -pero se calla a tiempo, para no cometer ningún error- Soy todo tuyo. –y con una sonrisa forzada se separa de él, y coge la camisa de cuadros roja que esta sobre la cama.

 

-Así me gusta… -susurra Danny riendo en bajo, y nuestras miradas se encuentran. La de él, divertida. La mía, furiosa, lo que le hace extrañarse.

 

-Bueno chicos, ¿nos vamos ya? –pregunta Dougie cogiendo la pequeña maleta que contenía la ropa que le habíamos traído.

 

-Claro. –responde el pecas con una sonrisa.

 

Danny espera en el umbral de la puerta a que Dougie pase, y cuando me dispongo a pasar, se me pone delante.

-Jones, apártate y déjame pasar. –digo molesta.

 

-¿Cómo se pide?

 

-¿Por favor? –digo con retintín y más molesta que antes.

 

-Correcto. –y con una sonrisa victoriosa, se aparta de la puerta. Si no fuera porque es uno de mis mejores amigos y le quiero como tal, le quitaba esa sonrisilla estúpida de un guantazo, por apostar sobre mi relación.

 

Abandonamos la habitación, y veo como Dougie nos espera donde el ascensor con una sonrisa, la cual le devuelvo tímidamente. Danny extrañado, alterna su mirada entre nosotros dos.

-¿Y a vosotros que os pasa? –pregunta como si no le importara, pero se le nota que por dentro está rezando para que todo se mantenga como a ellos les parece, normal.

 

-Nada… ¿No puedo sonreírle a mi mejor amiga? –dice Dougie dando un paso hacia mi lado- ¿La que ha estado a mi lado en todo momento? –otro paso más- ¿La que me ha animado la estancia en el hospital? –nuestros cuerpos ya se tocan- ¿Mi enana favorita?

 

Finalmente, como si nuestra relación volviera a ser como la de hace unos años, Dougie me revuelve el pelo con una mano, y me pregunto dónde se encuentra la otra. Rápidamente encuentro la respuesta, ya que noto como, sin que Danny se de cuenta, la mete en el bolsillo trasero de mi pantalón.

 

Le empujo como si me hubiera molestado que hubiera revuelto mi pelo, y su mano abandona mi bolsillo trasero. Suspiro algo más tranquila y luego, le lanzo una mirada asesina. El ascensor no tarda en llegar y Danny, sin salir de su extrañez, es el primero que entra.

 

-La próxima vez, la manita quieta. –le susurro al oído.

 

-Ni que te hubiera molestado. –insinúa alzando las cejas.

 

-Idiota. –rio y entro en el ascensor.

 

Una vez dentro, presiono el botón de la planta baja y se hace el silencio. Alzó la mirada al techo, algo incomoda. Y disimuladamente, miro a Danny y Doug, que miran al techo y a sus playeros, respectivamente. Dirijo de nuevo mis ojos hasta la pequeña pantalla que indica por que piso vamos, la cual muestra que nos encontramos en la primera planta. Unos segundas más de incomodidad y… ya llegamos a nuestro destino.

 

Los tres salimos del ascensor, y nos dirigimos a la puerta trasera del hospital como habíamos quedado días atrás, para no llamar la atención y evitar la entrada llena de paparazis. Abro la puerta que por fin da a la calle y diviso el Mini azul eléctrico de Danny.

 

Nos acercamos hasta él, esperamos a que Danny saque las llaves y abre el maletero. Mete la maleta de Dougie, vuelve a cerrar el maletero y se apoya en él una vez esta cerrado.

 

-¿Dónde os vais a sentar?

 

Dougie y yo nos miramos, con la misma respuesta en mente.

 

-Atrás. –respondemos los dos al unísono.

 

-¡No! –grita alarmado- Digo, ¡no! –exclama con menos fuerza que antes- ¡Que no quiero estar solito!

 

Seguidamente, coge a Dougie, el cual pone cara de extrañez fingida, lo que me provoca una risa. Y pasado esto, me siento en el asiento derecho de la parte de atrás a la vez que ellos se sientan en sus correspondientes asientos.

 

-Oye _____(tn), ¿no estarás más cómoda en el lado izquierdo? –pregunta Danny arrancado el coche al ver que me he sentado detrás de mi novio.

 

-No, estoy bien aquí. –sonrió consiguiendo que resople, rendido.

 

Cambia de marcha, coloca el espejo retrovisor y comienza a conducir. Durante todo el trayecto, ninguno habla. Ni siquiera Danny nos pregunta si ha pasado algo en el hospital mientras ellos no estaban allí o algo por el estilo. Apoyo la cabeza en el cristal, observando como aquel paisaje londinense lleno de edificios, tiendas, y lugares emblemáticos se quedan atrás, recordándome que ya queda poco para llegar a casa.

 

Y sin darme cuenta, paramos frente a una casa adosada, con un precioso jardín delantero, en el que se encuentra un camino de piedra que finaliza en las escaleras del porche de aquella casa color blanco, con el tejado rojizo por las tejas. Ya habíamos llegado a la casa de los chicos.

 

-¡Ya hemos llegado! –anuncia Danny aparcando el coche. Con las mismas, sale del Mini y nos advierte-No tardéis mucho. Tom ya está haciendo la comida.

 

Dougie me mira por primera vez desde que entramos en el coche, con la misma expresión que tengo en el rostro, al ver que Danny ha sido demasiado serio. Unos segundos más tarde, Dougie se dispone a salir del coche, pero le detengo cogiéndole del brazo.

-¿Unas últimas palabras antes de fingir que estas soltero y entero? –pregunto sonriendo.

 

-Que esto va a ser bastante gracioso. –ríe, pero inmediatamente, su cara adopta una expresión bastante seria- Pero un error.

 

Muerdo mi labio inferior, culpable de que tengamos que fingir. Luego, bajo la mirada. Pero me convenzo de que no es culpa mía, sino de esos tres tontos que me han hecho llegar a esto.

-¿Y tus últimas palabras? –levanto la mirada. Esta vez, Doug sonríe.

 

-Lo mío palabras, palabras no son… -susurro sonriendo de lado y aproximo mis labios a los suyos. Siento como debajo de la blusa se me eriza la piel, y no precisamente por el frio. Rozo los labios de Dougie, el que se encarga de convertir ese simple roce en un beso y sin que se lo espere, me separo. Abro la puerta del coche, salgo por ella y me dirijo hasta la puerta. Llego hasta esta, y antes de entrar, vuelvo mi mirada atrás- ¿¡Vienes, enano!? –grito sonriendo.

 

Dougie me mira sin salir de su asombro, y asiente. Vuelvo la mirada al frente y entro por la puerta, percibiendo aquel aire acogedor y feliz que hacia única a aquella casa. Y no solo percibo aquello, sino que también un olor a comida ataca mi olfato, y la boca se me haga agua. Como echaba de menos la comida de Tom…

 

-¡¡Hola chicos!! –sonrío alegremente, anunciando que ya hemos llegado- Empieza el juego.

IMPORTANTE: FUTURO DEL FIC.

Buenas, lectoras. Como veis, después de un mes sin subir capitulo aparezco por aquí. Esta vez, para tratar otro tema. Aunque creo que por el titulo de la entrada os imaginareis algo...

 

Pues si, me estoy replanteando aquella idea que pensé que nunca la diría y que me duele hasta pensarla. Que no dejaría que se saliera con la suya, pero lo ha conseguido... Chicas, estoy pensando en dejar el fic.

 

Razones no me faltan. Tales como las notas, algunos problemas que me han afectado, y lo que os importa (digo yo), que mis ganas e ilusión por continuar mi primer fic se estan perdiendo, que al intentar escribir alguna palabra no me sale, que  la trama que tengo pensada no va a ninguna parte muy interesante y ya casi parece repetitivo... Aunque la principal razón es: que creo que se os esta haciendo muy pesado, ya que hace un año desde que empecé a subir este fic, y que os hago esperar demasiado por cada capítulo.

 

Pues esa idea me lleva rondando bastante tiempo la cabeza, pero me daba igual y he continuado, hasta tal punto que al escribir este fic no me salía nada de nada... Si, creo que necesito inspiración y ganas también. Pero lo importante es... ¿quereis que siga con el fic? Porque si sigo subiendolo, es gracias a vosotras, por que me animais, me hace feliz ver que hay gente que lee la historia y hasta me entran ganas de escribir más capitulos cada vez que me decis que os gusta, para recompensaros lo antes posible si no os lo he agradecido con algun comentario mio. Y si sigo subiendo, tendrías que ser pacientes, ya que tardaría algo más en subir los capitulos y eso...

 

Bueno, me gustaría que me dejarais vuestra opinión, ya que es lo más importante para mí. Y nada más que decir. ¡Ah, si! Que aunque no os lo diga mucho muchisimas gracias a todas, enserio. Os quiero.

 

~LauFFPudd~

Capitulo 46: ''Don't Tell Me That It's Over''

¡Hola chicas! Aquí me tenéis otra vez, sin muchas ganas de subir, y aun así, dispuesta a dejaros un nuevo capitulo de este mierdo. Bueno, quería deciros que MUCHÍSIMAS GRACIAS a los comentarios, votos… del cap anterior. Enserio, me animaron mucho. ¡Sois las mejores! ^^ Y ya os dejo el cap. ¡Espero que os guste!

 

Un beso, ¡se os quiere weirdos! <3

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Pasan los segundos, los minutos, tiempo en el que solo me limito a mirar por donde pisan mis pies. Ni siquiera sé si estoy yendo por la dirección correcta, por lo que me da por levantar la vista. Y veo el hospital al que me dirijo. Intento darme un poco de prisa, y miro el reloj. Son las diez. Tom debe de estar echando humo.

Espero con impaciencia a que la puerta automática se abra y entro lo más rápido que puedo ir por un hospital. Al fin, llego hasta la zona de los ascensores. Pico en uno cualquiera, y ansiosa espero a que llegue. A los pocos segundos, oigo como la puerta corredera del ascensor se abre, dejándome pasar al interior. Presiono el botón que corresponde a la planta donde termina mi trayecto, y espero. Definitivamente, son los segundos más largos y silenciosos de mi vida. Y finalmente, el ascensor se para, haciendo que peque un pequeño bote y la puerta se abre.

Me dispongo a salir rápidamente, pero con la ‘‘buena’’ suerte que tengo, tropiezo con alguien. Unos ojos marrones me observan detenidamente bajo ese flequillo rubio, y puedo notar como su hoyuelo quiere aparecer y no puede.

-¿¡Dónde estab…!? –pregunta Tom preocupado y molesto, aunque algo le hizo callar. Mira lo que traigo agarrado de la mano. Aquel estuche que guardaba aquel instrumento que tanto conocía- Olvídalo.

-Lo siento, pero es que…

-Déjalo, lo entiendo. –posa una mano en mi hombro y me besa la frente.

Tom esboza una media sonrisa, aunque la tristeza persiste, y me fijo en como una chica rizosa, con el pelo castaño y bajita sale de la habitación en la que se encuentra Dougie.

-¡_____(tn)! –Gio me abraza preocupada- ¿Dónde estabas? Pensamos que…

Pero antes de que dijera algo más, Tom le cogió de la mano fuertemente.

-¡BUENO...! –le interrumpió rápidamente. Luego, le miro, haciéndole entender con una sola mirada el porqué de mi tardanza. Y finalmente, volvió su mirada a mi- Cuídame bien al enano. ¿Vale?

-Eso está hecho. –sonrisa forzada.

-Bueno, ya nos vamos. Avísanos si pasa algo. –dice Giovanna y a continuación, me abraza.

Se meten en el ascensor del que acabo de salir, y me dirijo a la habitación que he visitado durante todo este mes.

-Hola, amor.

Y me responde el silencio. Cierro la puerta tras de mí, y poso el estuche con el bajo apoyado en la pared. Luego, me acerco.

-¿Qué tal la noche? –silencio- Yo no he podido estar contigo. Los chicos me han obligado a irme a casa para descansar… Pero por lo menos has estado en buenas manos. –sonrío tristemente.

Acerco una silla a su camilla y me siento. Y simplemente me quedo ahí, observando su cara, sus ojos cerrados, sus facciones relajadas, como su pecho asciende y desciende al tiempo que respira, como una venda rodea parte de su cabeza tapando el corte que había sufrido, como su cara había perdido un poco de color... Como poco a poco, le arrebataban la vida.

Permito que una lágrima salga de mis ojos, para desahogarme. No podía verlo así, pero era la única forma de sentirlo junto a mí. A continuación, rozo su mano con mis dedos. Esta helada. La agarro con cuidado a la vez que se la acaricio.

-Mira que he traído. –miro hacia donde había colocado el estuche hace unos minutos- Espero que te despiertes pronto, y así podrás tocarlo. Y ver a los chicos… Y… y estar conmigo. -susurro.

Me levanto sin que las lágrimas aguanten mucho más sin caer de mis ojos. Miro como transcurre el día con normalidad al otro lado de la ventana, mientras aquí transcurre con dolor y esperanza. Vuelvo a darme la vuelta, para coger el estuche del bajo. Lo poso sobre la pequeña mesa que se encuentra en la habitación, y lo abro con cuidado, con delicadeza. Luego, lo analizo con la mirada, como si lo viera por primera vez. Como si fuera un nuevo mundo a descubrir.

Toco sus cuerdas de nuevo, y demasiadas canciones se me pasan por la cabeza. Poco a poco, imagino a Dougie tocándolo. Pero no me lo imagino, más bien, lo recuerdo. Recuerdo como sus dedos se deslizan hábilmente por esas cuatro cuerdas, las melodías que es capaz de tocar, las sensaciones que crea, que hace sentir, que enamoran.

Sonrío y cierro los ojos, inspirando el aire, notando como en mi cabeza se repetía cada nota, cada acorde, aquella hermosa melodía, su preciosa voz…

 

09/04/2008 Londres, Inglaterra

''Everyday feels like a Monday

The is not escape from the heartache

Now I, gotta put it back together

‘Coz it’s always better late than never.

Whisin’ I could be in California

I wanna tell ya when I call ya

I could’ve fallen in love

I wish I’d fallen in love…’’

Cierro los ojos, la felicidad me invade. Su voz me tranquiliza y consigue que comience a tararear aquella melodía de esta nueva creación. Que la verdad, es preciosa. Abro los ojos y Dougie sigue cantando, sintiendo cada una de las palabras de aquella maravilla.

-I wish I’d fallen in love… -susurra y esa frase, seguida de unos acordes cada vez más inaudibles, da por finalizada la canción.

El enano abre los ojos de nuevo. Esboza una sonrisa.

-¿Te ha gustado? –pregunta alegre, aunque algo tímido.

-¿Gustado? ¡MI HA ENCANTADO! –grito mientras me levanto de la hierba, y me tiro a sus brazos. Él aparta el bajo rápidamente de su regazo, posándolo a su lado y yo caigo contra su pecho, entre risas. Le brazo, y a los pocos segundos me separo de Dougie, para mirarle a los ojos.

-Vaya… No esperaba tanta efusividad. –ríe de aquella manera tan dulce y a la vez, que me vuelve tan loca.

-¿Lo dices por el abrazo…? –pregunto, y rápidamente, noto como mis mejillas arden- L-lo siento… -digo avergonzada.

Me levantó de encima de él nerviosa, pensando que había metido la pata, que esa canción se había hecho expresamente para nosotros, que se habría dado cuenta de que no le veo como un mejor amigo. Que siento algo por él.

Pero antes de que haga algo más, unas manos agarran mis muñecas. Y delicadamente, me empujan contra él, haciendo que caiga sobre su pecho de nuevo.

-¿Desde cuándo tienes que pedir perdón por darme un abrazo, enana? –pregunta dejándome debajo de él.

-D-desde… q-que… -balbuceo. El tener tan cerca su cara, sus labios, su cuerpo me ponía los nervios a flor de piel.

Vuelve a reír, lo que me hace pensar que es por mí. Que acabo de quedar en ridículo delante de él. Una lágrima hace su aparición, consiguiendo que me sienta más vulnerable de lo que ya soy. Y de repente, una mano se posa en mi mejilla y hace desaparecer la lágrima que acabo de derramar.

-Ey, ¿he hecho algo o dicho algo que te sentara mal? –me dice preocupado.

-No… No has hecho nada. Soy yo, que soy patética. –digo y me levanto, dejándole en el suelo.

Cruzo el jardín lentamente, con intención de entrar en mi casa. Pero algo me frena. Su voz.

-No eres patética. –me giro. Esta a unos dos pasos de mi- Y lo sabes.

Da un paso más, acortando las distancias que nos separan para estrecha entre sus brazos, sin dejarme escapar.

-Sí, si lo soy. Dougie… -susurro sin mirarle.

-Eh, que no. Que no lo eres. –me dice, y me coge al vuelo- Vuelve a repetirlo y vas derecha a las piscina. Avisada quedas.

Esbozo una tímida sonrisa a la vez que Doug comienza a reír. Y con solo su risa, mi mente se sobrecargar de Dougie, Dougie y solo Dougie. Hasta que una frase que no me esperaba interrumpe todos y cada uno de mis pensamientos.

-_____(tn), te tengo que decir una cosa… -susurra.

-Dime. –sonrío.

-Veras… Yo… Durante todos estos años hemos sido mejores amigos. Hemos pasado muy buenos momentos… Y creo que…

-Dougie, dilo directamente. –le animo.

-No. Es difícil decirle a alguien lo que s…

Un grito interrumpe la confesión del enano. Tom aparece por el umbral de la puerta que da al jardín.

-¡Vamos a perder el avión por tu culpa! –grita algo enfadado- Y… Y… ¿¡TODAVÍA TIENES EL BAJO AHÍ!? ¡Ay, madre de dios…!

Tom coge el bajo del suelo molesto y se dirige a la puerta. Pero antes de que eso pase, se gira hacia nosotros, extrañado.

-¿Ha pasado algo que deba saber? –pregunta.

-¿A que te refieres? –decimos al unisonó.

-Ay, no se… Dougie te tiene agarrada de la cintura, demasiado cerca de él, estáis abrazados… No, no lo decía por nada. –responde a nuestra pregunta en tono irónico.

Nos miramos avergonzados y sonrojados. Luego, por mucho que me cueste, me separo de él. Me despido de Tom, después de un gran abrazo y alguna lágrima, y vuelve a desaparecer dentro de la casa.

-Bueno… ¿Un último abrazo?

Le obedezco y le abrazo. Sintiéndole junto a mí. Sintiendo los latidos de mi corazón acelerado, a punto de estallar. Sintiendo como agarra mi ropa con fuerza, como hunde su cabeza en mi hombro, como llora. Le acaricio el pelo, y seco las lágrimas que yo también he derramado.

-Te quiero, lo sabes, ¿verdad? –digo, pero sé que la respuesta no va acompañada del mismo sentimiento que el mío.

-Sí, y yo también te quiero… -me susurra al oído. Cinco segundos después, se separa de mí- Te echaré de menos.

-Y yo… -digo con un hilo de voz.

Veo como Dougie se acerca lentamente a la puerta que da a la casa. Se para frente a ella, se gira. Por último, me mira. Agita la mano despidiéndose e intenta sonreír. Y a duras penas, desaparece de mi vista. Comienzo a llorar. Se va durante meses a grabar su nuevo disco. Se va a la otra punta del mundo. Se va dejándome sola. Se va y no veré su sonrisa, sus ojos, sus tonterías, sus abrazos… Se va dejándome con el corazón un poco más roto.

 

Abro los ojos, angustiada. Me acerco a su camilla, me siento y vuelvo a entrelazar nuestras manos.

-Dougie… Despierta, por favor.

Silencio, silencio y más silencio. No aguanto más y me separo de su lado. Me dirijo de nuevo a la ventana, para observar de nuevo como transcurre la vida, mientras la mía se derrumba poco a poco, empezando por uno de los pilares más importantes.

Una lágrima hace su aparición. Una lagrima llena de tristeza, sufrimiento, dolor, amor y de impotencia. Con miedo de que se vuelva a ir, pero que esta vez no regrese más. Me la quito rápidamente, pensando que por llorar no voy a hacer que vuelva más rápido. Más bien, que vuelva.

Poco a poco, veo como se nubla el día, y comienzan a caer las primeras gotas de un día de tormenta. Y sin pensarlo, comienzo a tararear su canción favorita.

-I hear the pone it rings so violently. Can’t leave my room, can’t breathe since he left me. I will admit I hate those things I said. Girls will always cry, guys will never admit they did… -susurro melancólica mientras la lluvia comienza a caer con más fuerza.

-Don’t tell me that it’s over. I’m not used to this temptation…

Una voz susurra sin muchas fuerzas las primeras frases del estribillo.

Me quedo clavada en el suelo, en shock. ¿Ha sido imaginación mía? ¿Ya me he vuelto tan loca que oigo su voz? Me giro esperanzada, con una sonrisa formándose en mi rostro.

Y me llevo otro palo. Dougie sigue con los ojos cerrados, sin moverse. Me rindo y, abatida, vuelvo a su lado. Le acaricio la mano.

-¿Sabes que oigo tu voz? –digo sin pensar- Si, me estoy volviendo loca… -rio entristecida. Y de repente, noto una pequeña presión en mi mano.

Veo como Dougie la tiene cogida con pocas fuerzas. Mi corazón late deprisa, queriendo salirse de mi pecho. Las palabras no salen de mi boca, ya que estoy demasiado emocionada como para decir algo. Y por fin ocurre. Abre los ojos con pesadez. Parpadea. Pero los cierra de nuevo, al no acostumbrarse a la luz.

-Dougie… -digo con un fino hilo de voz.

Vuelve a abrir los ojos. Me mira. Vuelve a parpadear, y me observa detenidamente.

-Yo… Yo… Lo siento… -le cuesta decir- Estoy confundido… ¿Quién eres? –pregunta.

Algo se rompe dentro de mí. Probablemente, mi corazón. El que han roto tantas veces, pero esta vez, la definitiva. No se acuerda de nada. Ni de los chicos, ni de las chicas, ni de nuestras tardes, abrazos, caricias, besos, nuestros bonitos recuerdos… No se acuerda de mí. Quiero gritar. Gritar a pleno pulmón, porque le han arrebatado parte de su vida. Aunque, me contengo por no asustarle. Las lágrimas no tardan en salir de mis ojos.

Sin embargo, algo hace extrañarme. Una sonrisa asoma por su rostro. Una sonrisa traviesa.

-_____(tn), ¿cómo me iba a olvidar de ti? –sonríe.

Mi corazón se para, literalmente. Había sido una broma.

-¡Gilipollas, eres gilipollas! –digo secándome las lágrimas y le golpeo en el pecho. Él me coge de los brazos para que pare, y finalmente, lo hago. Nuestras miradas están sostenidas y nuestras bocas a pocos centímetros.

-Te he echado de menos… -susurra mirando hacia mis labios, y vuelve la mirada a mis ojos.

Otra lágrima aparece. De felicidad.

-Dougie… Yo…

-¡DOCTOR, EL PACIENTE DE LA 220 SE HA DESPERTADO! –oigo a una enfermera gritar por el pasillo.

Los dos sonreímos divertidos. Al poco, aparecen las enfermeras acompañadas por el doctor. Y tras un par de comprobaciones médicas, deciden hacerle unas pruebas. Pero antes de que eso suceda, necesitaba aclarar unas cosas.

-Doctor, ¿me podría dejar cinco minutos para hablar con Dougie?

-Si, por supuesto. –asiente- Pero cinco minutos. Ni uno más, ni uno menos.

Este sale de la habitación, y las enfermeras le imitan. La última cierra la puerta tras de sí, dejándonos solos.

-Bueno, por fin has despertado. –digo para romper el hielo.

-Ya… -susurra. No sabe que decir.

-Dougie… Quería hablar de lo que te dije antes de… el accidente… -me acerco a él y me siento en un pequeño hueco que me hace en la camilla, para que me siente a su lado.

-No hace falta que digas nada… Lo entendí muy bien. Necesitas tiempo. Tranquila, no te agobiaré más con el t…

Demasiado tarde. Mis labios ya están tocando los suyos, haciéndonos sentir cosas maravillosas. Muevo mis labios sobre los suyos apasionadamente, manteniendo la dulzura, pero mostrando la emoción. Me separo de él, con los ojos cerrados. Los abro y veo a Dougie algo impresionado.

-Va… Vaya. Yo… no me lo esperaba… -dice perplejo.

-Pretendía que no te lo esperaras… -susurro tímidamente.

-Entonces… Significa que…

-Significa que te quiero. Que quiero dormirme a tu lado. Despertarme entre tus brazos. Que me beses. Que me digas cosas bonitas. Que me cantes canciones. Que demostremos nuestros verdaderos sentimientos... Que quiero estar contigo. Te quiero, Dougie Lee Poynter. –le interrumpo con una sonrisa.

Y esta vez, es él el que se lanza. Posa ambas manos sobre mis mejillas y me besa. Me besa con ganas, como si nunca me hubiera besado. Como si nunca hubiera probado mis labios. Como la primera vez. A duras penas, nos separamos para recuperar aire, pero la sonrisa persiste en nuestros rostros.

-Promete una cosa.

-La que quieras, cielo. –dice sonriendo.

-No te vayas nunca más de mi lado, por favor.

-Te lo prometo. Nunca más te dejaré sola.

Y me rodea con sus brazos. Hundo mi cabeza en su pecho y él me acaricia el pelo dulcemente, mientras me mira.

-Te quiero, Dougie. –susurro.

-Te quiero, _____(tn). –me dice al oído, y concluye sus palabras con un beso.

Capitulo 45: ''I'd Rather Be With You''

¡Hola chicas! Bueno, aquí el nuevo cap. Siento no subirlo ayer, pero es que estoy con exámenes y como que no me da tiempo a escribir... El próximo lo intentaré subir el domingo. Y aquí os dejo el cap ^^ *que me lo he currado, ¿eh?* ¡Comentarios y manitas verdes, please! :D

¡Un beso, se os quiere! ♥

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10/10/2008 Londres, Inglaterra

‘‘I’ve been roaming around, I was looking down at all I see

Painted faces,fill places I can’t reach

You know that I could use somebody…

You know that I could use somebody…’’

 

La gran voz de Caleb Followill inunda la habitación, provocando que abra los ojos. Con pesadez y cansancio, estiro la mano hacia el móvil que esta posado sobre la mesita de noche. Le doy a cualquier tecla, ya que no veo con claridad, y la música cesa, haciendo que la habitación vuelva a quedar completamente en silencio.


Me incorporo sentándome en el borde de la cama y busco las zapatillas con mis pies. Me quedo quieta un segundo, mirando el precioso día que había amanecido hoy en Londres. Aunque por mucho sol que hiciera, para mí todos los días seguirían siendo oscuros. Días en los que rezaba porque todo fuera un sueño. Un mal sueño. Una pesadilla con final feliz.


Pellizco mi brazo izquierdo por si acaso, pero no da resultado. Sigo en esta espiral de dolor y sufrimiento continuo, esperando a que él mismo me sacara de todo esto. Que él me abrazara diciendo que todo está bien, y que sería así siempre, que nunca se iría de mi lado. Que cogiera mi cara entre sus manos y que hiciera desaparecer las lágrimas que derramaba todos los días por este sufrimiento. Que me mirara con esos ojos azules tan increíbles y a la vez hipnotizantes, y aproximara sus labios a los míos. Comenzando con un roce, concluyendo con un beso. Que me demostrara con ese simple y a la vez bonito gesto ternura, cariño, pasión… Amor.


Una lágrima me traiciona cayendo de mis ojos al pensar en lo que está pasando. En lo que le está pasando. En lo que acabo de pensar. Seco el camino que ha dejado, cosa imposible. Más y más caen antes de que pueda hacer nada. Y me rindo dejándome caer de nuevo sobre el colchón, para que las lágrimas sigan su curso, sin que yo se lo impida.


Me hago un ovillo lentamente, tapándome con la fina sábana blanca que viste mi cama y apoyo la cabeza en la almohada. A los pocos segundos, veo como esta comienza a ser moteada por pequeños charcos negros. Maldigo la vagancia de ayer, al no querer quitarme el maquillaje. Luego, me coloco boca arriba, mirando al techo.


Y sigo pensando en lo que siento hacia él. Demasiados sentimientos se encuentran encerrados en este corazón, que gracias a la cabezonería, el enfado y el miedo preferían haberse quedado ahí en vez de ser demostrados. A ser correspondidos. Tampoco sabía que me depararía la siguiente fase de su despertar.


¿Me recordaría? ¿Se acordaría de lo que siente por mí? ¿O simplemente, al no demostrarle mi amor, preferiría rechazarme y no sufrir?


Una sensación que llevo sintiendo desde que pise hace un mes aquel maldito hospital me recorre el cuerpo. El miedo. Un sollozo sale desde lo más hondo de mi garganta al imaginarme su rechazo y escondo la cabeza entre las sabanas, en busca de esos brazos en los que quiero sentirme protegida. Pero sabía que estaba sola, que estaba desprotegida hasta que él volviera a la vida.


Decido dejar la mente en blanco. Algo difícil de realizar. Y vuelvo a rendirme. No puedo apartarlo de mi mente ni un mísero segundo. Cojo el móvil para comprobar si Tom me ha llamado por algún casual. Menú. Teléfono. Llamadas recibidas. Ninguna de hoy.


Finalmente, me levanto con una cantidad menos de esperanza. Han pasado diez minutos desde que sonó el despertador. Diez minutos perdidos en los que podría aprovechado para prepararme. Diez minutos más en los que tardaría en estar a su lado, cogerle la mano y susurrarle que volviera a mi lado.


Entro en mi gran armario, sin ganas y cojo lo primero que veo. Una camiseta de rayas blancas y azules con la manga hasta la altura del codo, unos pitillos vaqueros, y unas francesitas azul marino con un pequeño lazo son mi elección de hoy. La verdad, me veía demasiado alegre en comparación a estos días atrás… ¿Sería una señal? ¿Algo bueno pasaría por fin?


-Mira que eres ingenua… -las palabras brotan solas de mi boca, pero es mi conciencia la que ha hablado.


Me dirijo al baño a hacerme cualquier cosa rápida y fácil de hacer en el pelo. Me pongo frente al espejo y opto por hacerme un moño despeinado. Una vez arreglada, me observo detenidamente. Veo que la palidez no ha abandonado mi cara y que las ojeras persisten. Por lo que intento disimularlo con un poco de maquillaje. Cosa que consigue mejorar algo mi aspecto, pero no el sufrimiento que me destroza lentamente por dentro.


Vuelvo a mi habitación, a buscar mi gabardina beis, mi bolso y el móvil. Antes de guardar esto último, vuelvo a comprobar si ha ocurrido algo. Pero no, no hay novedades.


Salgo de casa y el viento sopla más fuerte de lo que parecía. Me tapo más con el cuello de la gabardina y camino hacia la casa de los chicos, para coger unas cosas que necesito. Para que con algo suyo allí presente, tuviera la suficiente fuerza de abrir los ojos.

Pico al timbre, y cinco segundos después, me doy cuenta de mi error. Son las nueve de la mañana y todos están durmiendo, ya que se han pasado la noche en el hospital. Doy con los nudillos suavemente en la puerta, y esta se abre acompañada de un chirrido molesto.


‘‘Estos chicos…’’, pienso cerrando la puerta tras de mí, pero comprendo que este abierta. Cuando estas cansado, preocupado y dolido no te das cuenta ni de lo que haces.


Paso de quitarme el abrigo y subo las escaleras en dirección a la habitación de Dougie. Llego al último escalón, y me encuentro con el gran pasillo que mis pies han recorrido demasiadas veces en estos pocos meses. Comienzo a andar de puntillas, intentando que no se notara mucho que estaba aquí. Ya faltaba que estuviera haciendo ruido a las nueve de la mañana cuando se donde han estado toda la noche despiertos.


Cuando mi mirada se encuentra con la puerta de su habitación, intento darme más prisa ahora que estoy cerca de mi objetivo. Pero algo me frena, y no me deja continuar. Miro mi brazo, en el cual hay posada una mano llena de pecas. Me doy la vuelta y veo a Danny en bóxer, con el pecho descubierto. Mostrándome aquellas adorables y preciosas pecas que tantas veces había acariciado.


-¿Te he despertado? –pregunto con una mueca.


-No, tranquila. Ya estaba despierto antes de que picaras. No he podido dormir mucho… -susurra sin mirarme- Pero te juro que Geo si que ha dormido. Casi me tira de la cama entre giros y vueltas. -un intento de risa suena a continuación, pero al poco el pasillo vuelve a encontrarse en silencio- ¿Y a que se debe tu visita?


-Venía a recoger unas cosas para llevar al hospital. –digo mirando hacia la habitación de Dougie-Ya sabes…


Danny aparta la mirada de mí, y yo agacho la cabeza. Si, la conversación ha tocado la parte incomoda y dolorosa que pretendíamos evitar. Pero era imposible de evitar. Imposible.


-Bueno, yo… -dejo la frase en el aire y me giro, para llegar a mi destino.


Otra vez, frena mi intento de coger lo que necesito. Pero esta vez, no pensaba en las cosas que debía coger. Era por huir. Por no querer aguantar hablar sobre el tema. Por no recordar todo lo que me está pasando. Todo lo que me estaba matando.


-Danny… Suéltame. –le ordeno sin mirarle, ya que mis ojos están vidriosos.


-Ey, yo lo siento… -susurra tirando de mi mano levemente, consiguiendo que choque contra su pecho y me rodea con sus brazos.


-No… no pasa nada. –me separo un poco de él- Voy a coger eso y marcho. Descansa, por favor. -digo y beso su mejilla.


Dejo a uno de mis grandes apoyos atrás y entro en la habitación de Dougie. Probablemente, algo que no se si aguantaré. Estar en un lugar en el que todo te recuerda a la persona que amas, no es muy agradable en mi caso.


Me armo de valor y poso mi mano sobre el pomo. Lo giro lentamente, a la vez arrepintiéndome, sabiendo que esto me hará daño. Abro la puerta con cuidado y entro con miedo. Se nota que nadie ha estado aquí en un  mes. Todo sigue como siempre, en su perfecto desorden.


Veo sus camisetas, pantalones, playeros, cintas… tirados por el suelo, sin dejarme muy bien ver este. Sigo recorriendo la habitación intentando no llorar, fijándome en los posters que están adornando las paredes, la estantería de CD’s que está repleta de Blink 182 y otros grupos o cantantes. Hasta que encuentro lo que he venido a buscar en un gran estuche negro, apoyado en la pared donde se encuentra la ventana.


Pero en vez de cogerlo rápidamente y salir corriendo de aquí entre lágrimas, lo posó sobre la cama y con cuidado abro la tapa que guarda aquel característico, típico e increíble bajo. Me acercó algo más y lo observo con detalle. Los pequeños brillos azules centellean al contacto con el sol. Pero no era lo mismo. Aquel bajo parecía haber perdido su vida.


‘‘Como su dueño…’’, pienso pero rápidamente, esas tres palabras se me clavan como puñales en la espalda, lo que produce una lágrima. Y otra. Más acaban consiguiendo que acabe tumbada sobre su cama.


Rozo con miedo y delicadamente las cuatro cuerdas de ese bajo tan bonito. Eso consigue que derrame más lágrimas. Los sollozos acuden a la situación, poco a poco dejándome sin aire.


Unas manos temblorosas agarran las mías, incorporándome sobre la cama. Abrazo aquella persona y lloro contra su pecho, intentando que él me proteja de todo. Pero no es lo mismo.


-Tranquila, peque. Estoy aquí… -susurra el pecoso a mi oído.


Me acaricia el pelo, a la vez que yo sollozo. Pero nada me tranquiliza. Solo me tranquilizaría estar al lado de Dougie.


-No pasa nada, de verdad. –me separo de él con una sonrisa forzada. La primera sonrisa de este asqueroso mes- Será mejor que me vaya.


Cierro el estuche del bajo, lo agarro por el asa y miro a Danny.


-Hasta luego.


Y con las mismas, me marcho de aquella habitación. Acordándome de todos los recuerdos vividos en ella, algunos preciosos, otros divertidos, y otros que… prefería no recordar. Salgo de aquella casa y decido caminar hacia el hospital. Una tarea difícil, ya que el estuche pesa demasiado y llamo la atención.


Me decanto por la idea de pedir un taxi y así hago. A los cinco minutos, este llega y meto el estuche del bajo en el maletero. Luego, entro. El taxista, de unos veintipocos años, pelo castaño claro, ojos pardos y cautivadores, y labios carnosos me sonríe, enseñándome su perfecta dentadura junto con una preciosa sonrisa.


‘‘Me encanta su sonrisa. Me recuerda a la de… Dougie.’’


Y mis ánimos decaen por momentos. Simplemente, por acordarme de todo lo relacionado con él.


El taxista me mira, esperando a que le respondiera con otra sonrisa o con una simple palabra. Que por lo menos diera alguna señal de vida. Y así hago. Le miro. Vuelve a sonreír. Y yo sonrió. Sonrisa falsa.


Se da cuenta de mi sonrisa y se incomoda. Enciende la radio, para intentar que la tensión disminuya.


-¿A dónde le llevo?–pregunta colocando bien el espejo retrovisor, de forma en la que me veo reflejada.


-Al London Brigde Hospital, por favor.


El chico asiente, y mientras arranca el coche, sube el volumen de la radio. Una canción bastante conocida para mi suena por aquellos altavoces. I’d Rather Be With You, de Joshua Radin. Me recuesto en el asiento. Cierro los ojos, y por un momento, dejo que mi imaginación vuele hacia un mundo mejor. Un mundo en el que no todo son desgracias. Ni problemas. Ni mentiras. Ni peleas. Un mundo feliz. En el que él camina junto a mí.



Un cielo azul y despejado, junto con un gran sol ilumina un esplendido día. Acaricio la hierba que me rodea con una sonrisa en mi rostro. Inspiro aquel aire limpio, y abro los ojos. Unos preciosos ojos azules me observan con alegría y ternura. Luego, una sonrisa suya consigue que me sonroje y comience a reír con aquella estúpida risa. Una risa de enamorada.


Lentamente, se acerca a mí y su respiración me cosquillea en las mejillas. Ríe dulcemente, sin motivo ninguno. Y se aproxima más a mí, junta su frente a la mía y a continuación, un roce de sus labios me hace creer que estoy en el cielo.


Pero se separa, y sonríe traviesamente. Sabe perfectamente que me eso me ha molestado, ya que me ha privado de uno de sus besos. Pero antes de que haga nada, posa su dedo índice sobre mi labio.


-¿Pensabas que te dejaría sin beso? –pregunta acariciándome la mejilla.


-Pues eres capaz, la verdad… -respondo riendo.


Se levanta y agarra mis manos, para levantarme también. Choco contra su pecho, y antes de que me separe, me rodea con sus brazos. Le miro, y veo en su mirada un brillo especial. Ese brillo que me hace pensar que todo está bien. Un brillo de felicidad.


Me besa la mejilla, y luego, me sonríe.


-Ahí no acepto besos… -me quejo como si de una niña de siete años se tratase.


-Lo siento, tendrás que aguantarte. –dice intentando ser serio.


-Pues me voy, a ver si aguantas eso… -digo separándome de él.


Y no hace falta que me aleje ni unos dos pasos, para que su brazo me rodee la cintura. Me gira, haciendo que el vestido que llevo se mueva al mismo ritmo. Y de nuevo, me encuentro contra su pecho.


-¿A dónde te crees que vas, enana?


-Lejos de ti, ya que no me quieres nada. –lloriqueo de broma.


-No me seas tonta, ¿vale? –me junta más a él y me susurra al oído- Te quiero.


Y finalmente, junta mis labios a los suyos. Un suspiro de alegría se me escapa contra su boca, y noto su sonrisa mientras me besa. Me agarra más fuerte de la cintura, y me coge en cuello, a la vez que profundiza el beso. Poso ambas manos sobre sus mejillas y su lengua se abre paso por mi boca, hasta que se encuentra con la mía, lo que hace de aquello una pelea interminable.


Cuando ya no nos queda aire, nos separamos. Me vuelve a mirar con esa mirada que me derrite por dentro, y me susurra:


-Te quiero, enserio. Te quiero.


-Yo también te quiero… -susurro y vuelvo a besarle tiernamente, con amor.



Un escalofrió me recorre de pies a cabeza, y abro los ojos, pensando que estoy en aquel mundo. Que no vivía dentro de una pesadilla sin final. Pero no. La realidad ha vuelto para recordarme lo jodida que estoy. Me incorporo, dándome cuenta de que la canción ha llegado a su fin. Dando paso a otra nueva, demasiado conocida. Sobre todo para mí.

 

‘‘Everybody knows the end, when the curtain hits the floor…’’

 

El corazón se me para literalmente. Siento como me falta el aire al oír esa frase. Intento respirar, pero no es suficiente. Una sensación de angustia me está ahogando por dentro. Y me imagino lo peor…


Que su sonrisa se desvanezca.


Que sus ojos pierdan su brillo.


Que su voz se apague.


Que se quede sin vida.


Que se muera.


-¡PARE EL COCHE! –grito llorando. El taxista me mira alarmado y asustado. Sin embargo, me hace caso. Le entrego el dinero de todo el trayecto, aunque no esté acabado- Quédese el cambio…


Salgo con las lágrimas resbalando lentamente por mis mejillas, dando paso a otras nuevas. Cojo el estuche del maletero, y comienzo a caminar por la acera, a la vez que el viento me despeina y me deja helada. Aunque, le quito importancia y continuo mi triste camino hacia el hospital.

 

Capitulo 44: ''Please, don't leave me...''

¡Hola chicas! Si, podeis matarme y todo lo que querais por no subir. Pero es que estas semanas anteriores me pasaron muchas cosas. Y no tenía mucho animo para escribir tampoco. Pero aún estando bien, me ha costado mucho escribir el final del capitulo. Y bueno, ya dejo de enrrollarme como las persianas y os dejo el cap, que lo he hecho larguito para compensaros :)

¡Un beso, se os quiere! ♥

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POV Danny

 

Miré a Tom nervioso. Él estaba abrazado a Giovanna, la cual estaba llorando. Tom intentaba calmarla. Algo imposible, ya que él estaba peor.

 

Dirigí mi mirada a Harry e Izzy. Harry estaba susurrando que esto no era más que un simple sueño, mientras que Izzy entre lágrimas, le abrazaba.

 

Y por último, miré a Jazz, que estaba sollozando mientras miraba al suelo. Alex estaba abrazándole y acariciándole el pelo para que se calmara a la vez que intentaba no llorar.

 

Miré hacia el suelo. Intentaba aguantarme las lágrimas, pero era inútil. No me gustaba llorar, pero esto era demasiado. Pensar que podía perder a uno de mis mejores amigos por culpa de el hij@ de puta que conducía ese puto coche…

 

Poco a poco, estas salieron de mis ojos, continuando por mis pecosas mejillas. Pero una mano las freno de ir a más, una encantadora mano. Miré a Georgia, que me miraba con una triste sonrisa. Posó sus manos sobre mis mejillas, quito las lágrimas con ambos pulgares y posó sus labios sobre los míos con dulzura.

 

-Se recuperará. Y lo sabes.–susurro mirándome a los ojos y me dio un beso en la mejilla.

 

La abracé contra mí y rompí a llorar. Geo me decía cosas tranquilizadoras, pero no conseguía nada con ello. De repente, notamos como el ascensor paraba de subir. Las puertas se abrieron dejándonos entrar en la planta. Solté a Georgia y salí corriendo hacía la sala de espera.

 

Y allí la vi. Sentada en una silla. Con la ropa manchada de sangre. Llorando. Destrozada.

 

Levantó la cabeza un segundo, el suficiente tiempo para verme y empezar a llorar de nuevo. Me acerqué con más rapidez que antes y le abracé.

 

-Tranquila, estoy aquí… -le susurre llorando- No… no estás sola, ¿vale?

 

Los demás se acercaron a abrazar a _____(tn), preguntándole si estaba bien, menos una persona. Nos apartamos de ella, que miro hacía su mejor amiga.

 

-¿D-donde es-esta? –pregunto Jazz.

 

_____(tn) se acercó a Jazzie, lentamente, sin mirarle apenas.

 

-Es-está en observación… -susurro. Se produjo un gran silencio, y continuo- Jazzie, yo… lo siento mucho… No quería que… le pasara esto a tu hermano… Fui idiota dejándole fuera… y haciendo que se fuera… Haciéndole pensar que no le quiero… Y si le quiero, demasiado… Pero… -paro y suspiro con lágrimas en los ojos- Yo lo siento muchísimo, de verdad… Nunca me lo perdonaré…Nunca me perdonaré hacerle este gran daño al amor de mi vida.-logró decir entre sollozos y rompió a llorar.

 

Todos nos miramos, destrozados al ver a _____(tn) así. Jazzie la abrazó con fuerza, y yo no pude evitar el volver a llorar.

 

-No… no es culpa tuya, tonta… -susurro Jazz intentando quitarle esa estúpida idea de la cabeza.

 

-¡SI, SI ES MI CULPA! –grito separándose de ella bruscamente- ¡SI NO LE HUBIERA DICHO QUE NECESITABA TIEMPO NO HUBIERA PASADO ESTO! Y él y yo… estaríamos…

 

_____(tn) no pudo más. Sus rodillas cedieron y cayó al suelo, mientras lloraba. Lo estaba pasando mal, y me dolía verla así.

 

Me agaché para estar a su altura, separándome de Georgia, y aparté las manos de su cara. Vi sus preciosos ojos color caramelo, rojos e hinchados. Miró hacia el suelo, pero con ayuda de mi mano, cogí su barbilla con delicadeza y la poca fuerza que tenía en estos momentos, obligándole a que me mirara.

 

-Peque, no es culpa tuya. ¿Vale? –dije mirándole- Ha sido culpa de un puto conductor que se saco el carnet en la tómbola de su puto pueblo, pero NO ES TUYA. ¿Entendido? –susurre esto último a su oído.

 

Ella asintió a duras penas, aunque seguía segura de que era su culpa. Me incorporé y le cogí de las manos, para que se levantara. Luego, ella hizo algo que me sorprendió. Me abrazó, escondiendo la cabeza en mi pecho, queriendo sentirse protegida.

 

Miré a Georgia, que asentía lentamente con una mueca triste, dándome su aprobación. Luego, abracé a más fuerte a _____(tn) contra mí, y noté como comenzaba a sollozar de nuevo.

 

*

*

 

-Joder, no aguanto más.

 

Harry se levantó de su sitio y empezó a caminar hacia un lado y a otro de la sala de espera. Estirándose, desperezándose, e intentando matar el tiempo. Yo abrí los ojos con pesadez, me había quedado dormido. Moví la cabeza hacia un lado, para ver quien se había quedado dormido en mi hombro. Una pequeña sonrisa apareció en mi cara al verla. _____(tn) dormía, pero no tardaría mucho tiempo en despertarse, ya que se despertaba cada media hora esperando nuevas noticias sobre Dougie. Las últimas fueron de hace tres horas, que le iban a llevar al quirófano.

 

La seguí observando con disimulo, fijándome en que su cara había recuperado su color, y que sus ojos ya no estaban hinchados. Luego, mire hacia Harry, que seguía recorriéndose la sala de espera entera. En los asientos de enfrente se encontraban Tom y Gio, abrazados y dormidos. Jazzie estaba tomando el aire fuera junto con Alex. Izzy estaba en el sofá del que Harry se había levantado hace unos minutos y Geo se había marchado porque tenía una sesión de fotos.

 

Suspire mirando hacia el techo, y volví mi mirada hacia la puerta, con la esperanza de que algún médico apareciera por ella para darnos buenas noticias sobre Dougie. Pero no. No aparecía nadie. Y la esperanza se estaba yendo. Y no quería que pasara eso. Ahora no. Cuando la necesitaba más que nunca.

 

De repente, noté como _____(tn) se empezaba a despertar. Se incorporó lentamente, y miró hacia todos los presentes en la sala. Por último, me miro a mi.

 

-¿Hay noticias sobre Dougie? –pregunto esperanzada.

 

-No… Ninguna. –respondí sin mirarle.

 

Y como las mías, sus esperanzas porque la situación mejorara se desvanecían. Se apoyó en mi hombro, y noté como lloraba silenciosamente.

 

-Todo esto es culpa mía… -susurro.

 

-Ey –me incorporé- Sabes que eso es mentira, ¿vale? Fue… un accidente…

 

-Sí, un accidente que no hubiera pasado si no le hubiera dicho que me dejara tranquila. –dijo y se incorporo sin mirarme. Se quedo unos segundos en silencio y me miro- Danny, admite de una puta vez que ha sido mi culpa.

 

-¡QUE NO HA SIDO TU CULPA, JODER! ¡NO, NO Y NO! ¡QUE SE META EN LA CABEZA! –chillé levantándome bruscamente del asiento.

 

Todos en la sala de espera se quedaron atónitos, incluidos mis amigos. _____(tn) me observó durante unos largos y silenciosos segundos, asustada. Con más lagrimas a punto de caer de sus ojos.

 

-Yo… Lo siento… -me agache delante de su silla y le cogí de la mano- No… no quería gritarte…

 

-No pasa nada… -susurro con un hilo de voz, antes de abrazarme.

 

-Prométeme que no volverás a decir eso, por favor… -le separé un poco de mi, para mirarle a los ojos.

 

-Pero si le pasa algo… Nunca me lo perdonaré, Danny… Nunca…

 

-No le va a pasar nada. Dougie es muy fuerte. Y tú sabes que se recupe…

 

-¿La familia de Dougie Lee Poynter?

 

_____(tn) y yo nos miramos, y esta vez, vi como en sus ojos había un brillo especial. El de la esperanza. Se levantó del asiento a la velocidad de la luz, como Tom, Harry, Izzy y Gio, y se acercó al doctor.

 

-Somos nosotros. –respondió Tom.

 

-Tenemos noticias sobre el estado de Dougie. –nos dijo el doctor.

 

-¿Buenas? –pregunto _____(tn) esperanzada, abrazada a Gio.

 

El doctor nos miro durante unos segundos, callado. Las chicas estaban abrazadas, Tom estaba tenso, y Harry estaba que no aguantaba más. En ese momento, Jazzie y Alex aparecieron por la puerta, los cuales se quedaron sorprendidos al vernos hablar con el doctor.

 

-¿Tienen noticias sobre Dougie? –pregunto Jazzie poniéndose al lado de _____(tn), que lo único que hizo fue cogerle de la mano y susurrarle algo al oído, a lo que Jazz asintió.

 

-Bueno, ¿nos va a decir algo? –pregunto Harry un tanto nervioso y ansioso.

 

-Claro. Que las noticias –hizo una pausa que nos puso los nervios a flor de piel- son buenas.

 

Noté como el cuerpo se destensaba, haciéndome sentirme bien en toda la noche que llevaba en este maldito hospital. Ya podía sentirme tranquilo. Dougie estaba sano y salvo.

 

Miré a los demás con una sonrisa. Veía como se abrazaban, lloraban de alegría, notando una nota de felicidad en cada una de sus voces al decir que estaba bien, que estaba vivo. _____(tn) dejo de abrazar a Tom y se acercó a mí, con los brazos abiertos. Le correspondí el abrazo, cuando noté como se ponía de puntillas y se acercaba a mi oído para susurrarme algo.

 

-Tenías razón. No le pasaría nada. –dijo y me miro a los ojos- Gracias.

 

Volví a abrazarla, con más lagrimas saliendo de mis ojos. Pero, de repente, una simple palabra destrozó toda nuestra alegría.

 

-Pero… -dijo el doctor.

 

-Espera… ¿Le pasa algo? –pregunto _____(tn) separándose de mi, poniéndose frente al doctor.

 

-Que al tener un traumatismo cráneo-encefálico, el paciente se encuentra en un estado de pérdida de consciencia del que no se sabe cuando despertara.

 

-No, no, no… -susurro _____(tn) con lágrimas en los ojos- No puede ser… ¿Es-esta…?

 

-Lo siento muchísimo por ustedes, pero sí. Dougie Lee Poynter se encuentra en coma.

 

_____(tn) empezó a negar con la cabeza lo que estaba oyendo. No se lo creía. Y no quería creérselo. Sus rodillas fallaron, haciendo que se callera al suelo.

 

Noté como mi cuerpo comenzaba a temblar. Decidí sentarme, sin dar crédito a lo que había oído, porque no podía ser cierto. No, no, no… Las lágrimas ya resbalaban por mis mejillas, y más y más hacían el mismo recorrido que las anteriores.

 

Miré a Jazz, que estaba entre los brazos de Alex sollozando.

 

-No puede ser cierto… Decirme que no… -dijo Jazz.

 

Harry levanto como pudo a _____(tn) del suelo, la que cuando estaba en pie, se lanzó a sus brazos llorando. Harry comenzó a llorar de nuevo mientras la abrazaba. Izzy se sentó a mi lado, apoyando la cabeza en mi hombro y cerrando los ojos. Poco a poco, las lágrimas salieron de ellos lentamente.

 

-Lo siento muchísimo, de verdad… -susurro el doctor- Si alguien quiere verle, puede pasar a la habitación.

 

Entre todos nos miramos, esperando a que alguien diera el paso de ver a una de las personas más importantes de nuestra vida en un estado que nunca nos hubiéramos imaginado ni deseado. La hermana de Doug negaba con la cabeza, a la vez que la escondía en el pecho de Alex.

 

-Nosotros no podemos… -susurraron Tom y Giovanna.

 

-Yo no puedo verle así. –dijo Harry secándose las lágrimas.

 

-Ni yo… -Izzy se levantó y abrazo a Harry.

 

De repente, _____(tn) dio un paso adelante, poniéndose al lado del doctor.

 

-¿Alguien viene… conmigo…? –pregunto mirándonos.

 

-Yo… Yo voy. –susurre sin creérmelo.

 

Clavó sus ojos en los míos, y cuando me acerqué a ella, cogió mi mano nerviosa, con miedo. Salimos detrás del doctor, dejando a nuestros amigos en la sala de espera y caminamos lentamente por el pasillo, sin mirarnos, sin hablar, casi sin hacer nada.

 

El doctor se paró delante de una puerta, indicándonos con el brazo que aquella habitación era nuestro destino. _____(tn) y yo nos miramos a la vez, siendo conscientes de lo que veríamos ahí dentro, por mucho que nos destrozara por dentro. Entrelazamos los dedos fuertemente y entramos.

 

 

POV Dougie

 

La oscuridad me rodeaba, sin dejarme abrir los ojos. Notaba presión al querer abrirlos, y me estaba asustando.

 

Toqueteé con las manos el lugar donde estaba, algo angustiado, notando un cosquilleo dentro de mí a causa de los nervios.

 

-¿Ho-hola…? –susurre con miedo.

 

Pero nada. Nada ni nadie me contesto. Estaba solo, cansado, asustado, nervioso, con muy pocas fuerzas. Y creo que no tenía escapatoria.

‘Hola cielo… Lo siento. De verdad, que lo siento muchísimo… Esto es culpa mía.’’

 

-¿_____(tn)? –pregunte algo sorprendido.

 

De repente, pude abrir los ojos. Y vi algo que me dejo anonadado. No estaba en ninguna parte. Me encontraba en medio de la nada. Solo veía blanco a mí alrededor, todo lleno de blanco.

 

‘‘No quería que te pasara esto… Nunca me lo perdonaré.’’

 

Note una tierna caricia en mi mano izquierda, y me la mire. No había nada en ella. Pero a los pocos segundos, entre mis dedos percibí una ligera brisa, como si alguien entrelazara mis dedos con los suyos. Rendido, aparté la mirada de esta.

 

-_____(tn), ¿dónde estás? –pregunte girándome.

 

Pero la nada seguía rodeándome, recordándome que estaba solo. Me senté en el suelo, y una lágrima traicionera cayó de mis ojos. Por miedo.

 

-I’m not alone… -susurre quitándome el reguero de lágrimas que en pocos segundos adorno mis mejillas.

 

‘‘No sé que haré si te pasa algo. No sé que haría sin ti. Te quiero tanto, Dougie…’’

 

Un sollozo salió desde lo más hondo de mi garganta. No sé que estaba pasando, ni porque estaba solo, ni porque oía justamente su voz, no sabía nada. Solo quería despertarme de esta pesadilla, y que _____(tn) estuviera a mi lado, entre mis brazos, y que me tranquilizara con un beso. Uno de sus maravillosos besos.

 

-Has tenido un accidente, Dougie. –oí decir a una voz que desconocida.

 

-¿Qué? –me giré y alcé mi cabeza. Una persona totalmente extraña para mi estaba parada detrás mía, vestida con una túnica gris.

 

-Estas en coma.

 

De repente, mi corazón se encogió al oír esas palabras. ‘‘Estas en coma’’. ‘‘Estas en coma’’. ‘‘Estas en coma’’. Una y otra vez se repita esa frase en mi mente. Y lo peor, es que no puedo hacer nada para remediarlo.

 

-¿En co-coma? –dije con la voz temblorosa mientras me levantaba.

 

-El accidente fue peor de lo que pensábamos…

 

-Y… ¿Dónde estoy?

 

-Entre la vida y la muerte.

 

Sentí un pinchazo en el pecho, un pinchazo que me dolió. Que me dejó sin aliento. Mis rodillas no aguantaron la presión, y caí al suelo, con la vista posada en él.

 

-¿Por qué oigo su voz? –pregunte sin pensar.

 

-Porque…

 

-Todo lo que dice me lo estoy imaginando. Me dijo que necesitaba tiempo. Nunca me dijo que me quería. Es cosa de mi imaginación, ¿verdad? –interrumpí.

 

-Dougie… –aquella persona con voz grave apoyó su mano en mi hombro, y yo alcé la cabeza- Es ella. Te está diciendo eso de verdad.

 

-¿Esperas que me lo crea? –sacudí el hombro para que apartara su mano- Estoy entre la vida y la muerte… -al pronunciar esas palabras, sentí como un nudo en mi garganta. El cual no me dejo continuar. Pasaron unos segundos, y esa sensación cesó lentamente- Me puedo imaginar cualquier cosa.

 

Volví a notar esa pequeña brisa en mi mano. Una caricia que conocía demasiado bien. Era ella.

 

Unas cuantas lágrimas acudieron a mis ojos, cayendo lentamente después.

 

-¿Y cuanto tiempo estaré en… coma…? –dije con miedo.

 

-El tiempo en el cual tú decidas que quieres hacer. Si volver con los seres que te quieren… O descubrir el mundo que hay tras la muerte.

 

-¿Todo el tiempo que quiera? –pregunte para estar seguro.

 

-Sí. Pero… decide bien, muchacho. Hay gente que te quiere, créeme. –susurro.

 

Y poco a poco, aquel desconocido se fue alejando de mí, dejándome completamente solo. Me volví a sentar, para pensar lo que había dicho.

 

Tenía el tiempo que yo quisiera. Tenía tiempo para pensar. Para pensar en si quería volver a la vida para saber que cosas malas me pasarían, ya que ninguna buena me pasaba últimamente. O simplemente, desaparecer.

 

Desaparecer sin hacer daño. Desaparecer para que todo fuera a bien. Desaparecer para que a todos les fuera mejor su día a día, sin tener que aguantarme. Desaparecer para que ese odio que todos sentirían por mi se esfumase. Desaparecer para no sufrir más por ella. Desaparecer… Parecía una idea muy tentadora.

 

 

Segundos, minutos, horas, días pasaron mientras yo seguía tumbado en la nada, decidiendo que hacer con mi vida. Pensé en lo que había dicho aquel desconocido…

 

‘‘Decide bien, muchacho. Hay gente que te quiere, créeme.’’

 

Pero no estaba seguro de sus palabras. No estaba seguro que después de lo que ha pasado nadie me quisiera en su vida.

 

Medité un largo tiempo. Hasta que llego un momento, que automáticamente me levanté del suelo, con una decisión en mi mente.

 

-¿Ya has tomado una decisión? –pregunto alguien detrás de mí.

 

Me di la vuelta, y vi al mismo desconocido que no veía desde hace un largo tiempo. Suspiré hondo y le miré.

 

-Sí. Lo tengo decidido. Y mi decisión es…

 

Capitulo 43: ''Because The Heart Never Lies''

¡HOLA! Si, esto no es un espejismo ni nada por el estilo, ¡HE VUELTO! Tranquilas, esta vez procuraré subir de semana en semana... ^-^ Lo segundo, que lo siento mucho a las que leeis el fic, por estar sin subir bastante tiempo y dejaros aquí caps mierda... u.u Tercero. Este cap va deedicado a una GD muy loca y a la que quiero mucho, @angela26_dougie. Porque si subo este capitulo es por ella, ya que me ha estado varios días mandando subir cap y yo no lo hacía. Y creo que ya era hora de le hiciera caso :) Y por último, no me mateis por el capitulo que os voy a dejar a continuación, ¿vale? Ahora, ya os dejo leerlo... :) ¡Un beso, se os quiere! ♥

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Nada más entrar en el local, Geo me soltó y se fue corriendo, adentrándose entre la multitud.

 

Sin darle importancia, me acerqué a la barra a por mí cuarta copa. Se la pedí al camarero y espere un rato.

 

-Anda, tú por aquí… -dijo alguien a mi lado. Hablaba arrastrando las palabras.

-Hola Alex. –sonreí.

-Bebiendo, ¿eh? –dijo cuando el camarero me entregaba mi copa- Muy mal… muy mal, señorita…


Reí ante su comentario y entre la multitud, vi aparecer a Georgia de la mano de Danny. Vale, ya sabía porque se había ido.

 

-Alah, aquí lo tienes… -Geo soltó a Danny delante mía- Solucionarlo, por favor. –dijo mirándome antes de volver a desaparecer.


Me quede algo sorprendida. Si, quería solucionarlo, pero no precisamente ahora.

 

-¡Hooooooola! ¿¡Qué tal, peque mía!? –Danny me abrazo con una efusividad increíble.

-Joder Danny, el aliento te apesta a alcohol…

-¡Y qué más da! –grito- ¡VAMOS A BAILAR!


Literalmente, me llevo a rastras hasta la pista. Allí, me cogió de la cintura y empezó a bailar.

 

-Danny, tenemos que hablar.

-¿QUÉ? –dijo- ¡No te oigo!

-¡Que tenemos que hablar!

-¿¡De qué!? –dijo mirándome extrañado.

-Sobre… ¡Sobre que…!

-¿SOBRE QUÉ? –me interrumpió.

-¡Sobre que te perdono! –grite mirándole.


Vi como se quedo quieto. Y poco a poco, una sonrisa asomó por su cara.

 

-¿Enserio? –pregunto sin creérselo.

-Enserio. –sonreí.

-¿Pero enserio, enserio? –pregunto de nuevo.

-Vuelve a preguntármelo, y me lo replantearé. –dije seriamente, pero al ver la cara de asustado que tenía, me reí- ¡Que es broma, tonto!

-¡Me alegro de que por fin me perdones, peque! –grito abrazándome con todas sus fuerzas.

-Pero que sepas… -susurre cuando me soltó- que nunca podré olvidar lo que me hiciste.


Danny se incomodó ante lo que había dicho, empezando a jugar con sus rizos y parando de bailar.

 

-Pe-pero bueno… Ya está todo bien, ¿verdad?

-Oh, no. Me falta una cosa… -me miró extrañado.

-¿El qué…?


Pero demasiado tarde. Danny ya tenía la marca de mi mano estampada en su mejilla. Y por la marca que le había dejado, la ostia había sido buena.


Todo el mundo nos miró, sorprendidos, callados, haciendo que en el local solo se oyera la música.

 

-Va… Vaya… -se tocó la mejilla y soltó un quejido- Pensé que no serías capaz. –vi una sonrisa divertida en su cara.

-Sí que lo soy, Jones. Parece mentira que a estas alturas no lo sepas… -dije mirándole.


Y con esas últimas palabras, me dirigí de nuevo hacía la barra. Todo el mundo me miraba mientras me sentaba en uno de los taburetes, todavía algo sorprendidos.

 

-¡Podéis seguir con la fiesta, que ya no va a pasar nada más! –grite.


Poco a poco, la gente aparto la mirada de mí y siguió a lo suyo. Yo volví mi mirada hacía la barra, en la que ya estaba un joven camarero listo para servirme lo que le pidiera.

 

-Vodka, por favor. –sonreí.


El camarero me devolvió la sonrisa y se dirigió hacia el otro extremo de la barra.

 

-Ay, mi peque siempre llamando la atención… -me giré extrañada y vi una personita algo musculada mirándome con una sonrisa cansada, la que quito para hacerme la siguiente pregunta- ¿Llamaste la atención por algo bueno o por algo malo?

-Hombre… No he llamado la atención por lo bueno… Creo que ha sido por lo malo… -miré al suelo.

-¿Qué has hecho? –se sentó en el taburete que había a mi lado.

-Pues… Espera, ¿no te has enterado? –pregunte extrañada y llego el camarero con mi bebida- Gracias, eh… -dije esperando a que me dijera su nombre.

-Josh. –dijo el chico dejándome ver su sonrisa.

-Pues gracias, Josh.

-De nada, preciosa. –se apoyó en la barra.

-EJEM, EJEM. Estamos en medio de una conversación, si no te importa. –dijo Harry algo borde.


El chico se incorporó con cara de asco y se fue hacia el otro extremo de la barra.


-Harry… No vuelvas a beber, por favor te lo pido.

-¿Porqué? –pregunto.

-Para que no seas borde con los demás…

-Anda, no digas tonterías. –rió y me dio un puñetazo (y no de los suaves) en el brazo.

-¡HARRY! ¿Te parece divertido? –dije molesta- Sigue así y me voy, ¿eh? –le amenacé.

-Lo siento… Si es que tienes razón, tanta bebida no es buena. –dijo para hacerme la pelota- Por eso no me enteré de lo que paso. Estaba durmiendo. –sonreí- Bueno, ¿qué ha pasado?

-Que le di a Danny la ostia que se merecía. –contesté y le di un trago al Vodka.

-¿Qué? –pregunto alguien detrás de mí.


Me di la vuelta y vi unos grandes ojos marrones claros mirándome.

 

-¿Has pegado a Danny? –pregunto Tom poniéndose al lado de Harry.

-Se la debía por lo que me había hecho… -susurre posando el vaso sobre la barra.

-Te entiendo. –contestó Tom y nos quedamos callados unos segundos.

-Pero bueno, ya está solucionado lo de Dann, ¿no? –asentí- Un problema menos. –me sonrió Harry.

-Te falta uno… -dijo Tom en bajo a la vez que me miraba.

-Lo sé, y he decidido que lo voy a solucionar. Cuando lo… vea…


Mi vista se quedo fijada en la puerta del baño de las chicas. De ella salía una pareja. El chico tenías las manos sobre su cara, parecía cansado. La chica, de pelo corto y moreno, cogió al chico de los hombros, dejándolo contra la pared.  Ella se le acerco demasiado, para darle un beso quizás. Y pasados unos segundos, él cogió a la chica de los hombros y la aparto mientras esta reía, haciendo que poco a poco el chico se hiciera visible. Pero no tanto como para saber quién era.


Forcé un poco más la mirada, y un destello de las luces alumbró justo aquella zona.

Una mirada de aquel chico se encontró con la mía, dejándome helada. Aquellos ojos, los que tantas veces me habían mirado, reflejaban sorpresa. Lo que rápidamente, se tornaron a culpabilidad.


Empecé a temblar. Varias lágrimas ya estaban preparándose para salir de mis ojos en breves. Harry y Tom me miraron preocupados, preguntándose que pasaba con la mirada. Luego, la dirigieron hacia donde yo estaba mirando.


Por mis ojos ya salían miles y miles de lágrimas. Lágrimas provocadas por la rabia, el enfado, el dolor que me estaba causando, la tristeza, el amor…


Tom se dio la vuelta rápidamente, quedando frente a mí y me abrazó, apoyando mi cabeza en su pecho.


-______(tn), tranquila… -me susurro.

-¿Tranquila? ¿¡Como quieres que esté tranquila!? –grite separándome de él bruscamente, pero volví a caer sobre sus brazos.


Vi como Dougie se acercaba con paso acelerado hacia mí. Se paro al lado de Harry, que lo miraba bastante enfadado.


-¿Y ahora que quieres? –le pregunto Tom en un tono borde.

-_____(tn), puedo explicártelo… -Dougie hizo ademán de posar su manos sobre mi brazo, pero Tom me apartó de él.

-No quiero que me expliques nada. –logre articular.


Me separé de Tom sin ganas, le miré y otras lágrimas cayeron por mis mejillas. Todavía no me creía que hubiera hecho eso. Que me hubiera hecho esto.


Salí del local dispuesta a ir a cualquier lado, a cualquier lugar a donde me llevaran mis pies. Ya todo me daba igual. Emprendí mi camino hacia ninguna parte acompañado de lágrimas, sollozos, nervios, reprimiendo los gritos que me provocaba esta situación…


¿Cómo se me ocurrió pensar que no se olvidaría de mí, qué me esperaría?


¿Qué siempre me querría? ¿Qué cuando hablara con él, su primera reacción sería besarme?


¿Qué volveríamos a estar como antes? ¿Qué volveríamos a pasarnos días haciendo nada, de todo…?


No, no tendría que haberme metido esa idea en la cabeza. Si es que soy idiota, por creerme que lo que me espero va a pasar, y eso no es así. Esto es la vida real.


Al cabo de un rato, un dolor se agolpó en mi cabeza, a causa de las lágrimas. Intenté darme prisa, para ir a cualquier lugar y descansar, o por lo menos, intentarlo…


De repente, pasé al lado de una entrada a un parque. Miré hacía ella y de nuevo, más lágrimas se arremolinaron en mis ojos, consiguiendo no apartarlo de mi mente. Comencé a caminar más rápidamente, llorando,  viendo todo borroso, cansada, con dolor de cabeza… Y esa imagen volvió a mi mente.


Mis piernas empezaban a fallar más y más a cada paso que daba. Hasta que me desplome en el suelo. No me moleste en levantarme, ya daba igual si me pasaba algo. Abracé mis rodillas y empecé a llorar hundiendo mi cabeza  en ellas.


-Levántate de ahí, por favor… -me dijo alguien cogiéndome del brazo.

-¿Quién…? –giré la cabeza para saber la identidad de la persona que estaba consiguiendo levantarme del suelo- Suéltame. –dije pegándole tal empujón, que casi cae al suelo.

-_____(tn), por favor… -Dougie intentó acercarse a mí, pero retrocedí un paso.

-¿A qué has venido? ¿A hacerme más daño? ¿A restregarme que estabas con Frankie, la ‘‘mujer de tu vida’’, a la que tanto ‘‘quieres’’?

-Déjame que te explique…

-¡QUE NO ME EXPLIQUES NADA! ¡EL DAÑO YA ESTA HECHO! –le grite.


Me giré y comencé a andar hacía mi casa, notando como alguien me pisaba los talones. Me paré en seco, y Dougie igual.


-¿Puedes dejar de seguirme? –no me digne ni a darme la vuelta, no quería que me viera llorar.

-Déjame por lo menos acompañarte… -susurro.

-Ah, ¿qué ahora te preocupas por mi? –pregunte- Anda, vuelve por dónde has venido y deja ya de joderme más… -me giré- Por favor… -le pedí entre lagrimas.

-Claro que me preocupo por ti… -hizo un intento de sonreír, y se acerco a mí. Rozó con sus dedos mi mejilla, haciendo que un escalofrió recorriera mi cuerpo de pies a cabeza- Me preocupo por ti porque…

-Ya no sé si creerte… -interrumpí sus palabras quitando su mano de mi mejilla y comencé a caminar más deprisa, ya que estaba a dos casas de la mía.


Cuando vi que quedaba poco para llegar a mi casa, saqué las llaves del bolso. Subí las escaleras del porche, notando como otros pasos hacían el mismo recorrido que los míos. Me acerqué a la puerta sin prisa, metí la llave en la cerradura y unas manos se posaron dulcemente sobre mi cintura, seguido de varios pequeños besos por el cuello.


-Dougie… -su nombre salió de mi boca sin pensarlo. Me di la vuelta y me quedé contra la puerta, a unos centímetros de su cara- Esto… Esto no funciona así. –posé mis manos sobre su pecho y le aparté de mi, pero me junto más a él.


-Lo siento, pero si no me dejas explicarte lo que ha pasado… -susurro mirándome a los ojos- Es la única manera que tengo de demostrarte que te quiero.


‘‘Te quiero’’. Dos palabras, que me hacían perdonarle cualquier cosa. Que me sacaban una sonrisa. Que  me transportaban a otro mundo. A nuestro mundo. Donde solo estábamos él y yo, nadie más.


-¿Y cómo se que lo que me dices es verdad? –pregunte mientras me caía una lagrima por la mejilla.

-I love you. If you don’t believe me, then just look into my eyes. Because the heart never lies… -susurro apoyándome de nuevo contra la puerta.


Acercó sus labios a los míos y los posó dulcemente. Posó sus manos sobre mis mejillas, besándome con ansia, con ganas, deseando más. Profundizó más el beso, haciendo que yo contribuyera en él. Rodeé su cuello con mis manos, atrayéndole más hacía mí.


Y con esto, me di cuenta de que necesitaba ese beso. Un beso de sus labios. Una sonrisa. Esas dos palabras dirigidas hacia mí. Sus risas. Sus tonterías. Nuestras tardes. Los típicos maratones que hacíamos. Las mañanas en la piscina. Las noches observando las estrellas.


Le necesitaba a él. Pero…


-Dougie… -me separé de él.

-Sí, cielo. –vi una sonrisa en su rostro, cosa que me hizo sentirme más culpable.

-Necesito tiempo… Algo de tiempo para pensar en todo… -susurre sin mirarlo.


Él me cogió de la barbilla delicadamente, haciendo que le mirara a los ojos. Vi que su preciosa sonrisa había desaparecido, y que una lágrima asomaba por sus ojos.


-¿No me quieres? –pregunto.

-¿Qué? –me sorprendí- ¡No, no es eso Dougie!

-Ah ¿no? Entonces explícame porque necesitas tiempo. –me miro.

-¡Para pensar, Dougie! ¡Me han pasado demasiadas cosas, ¿vale?! –grite apartándome de él.

-_____(tn)… -me cogió del brazo.

-Ahora sí que va enserio, déjame… -susurre y seguía sin soltarme- ¡DEJAME!


Me metí dentro de casa, dejando al amor de mi vida fuera, hecho un lio probablemente. Apoyé mi espalda contra la puerta, deslizándome hasta sentarme en el suelo y me derrumbé de nuevo. Pasados unos segundos, oí como Dougie bajaba las escaleras del porche. Se marcharía a su casa…


Me levanté dispuesta a irme a descansar a mi habitación cuando oí un gran estruendo en la calle. Casi me caigo de las escaleras del susto. Gracias a eso, mi corazón iba a mil por hora. Decidí bajar las pocas escaleras que había subido hace unos segundos y me dirigí al salón.


Antes de asomarme a la ventana, oí como un coche daba un frenazo y se iba dando varios acelerones.

 

-Oh dios… -susurre y noté como si el corazón se me fuera a salir del pecho.


Me dirigí hacia la puerta de la entrada, asustada, nerviosa, temblando y temiendo lo que hubiera pasado allí fuera. Por mucho que me costará, posé la mano sobre el picaporte y abrí la puerta.

 

Di unos cuantos pasos, algo temerosa y las piernas me fallaron al ver semejante escena. Los ojos se me inundaron de lágrimas, cayéndome por las mejillas. Un grito ahogado salió de mi garganta, haciéndome llorar más. Me levanté y vi como en mis rodillas había alguna que otra herida, pero no le di importancia. Ahora él era más importante.

 

Corrí hacía la carretera y me puse de rodillas junto a él, sollozando. Con cuidado, posé su cabeza sobre mis piernas, acariciándole el pelo. Separé mi mano un segundo y la vi llena de sangre, haciendo que la angustia se apoderara de mí.


Cogí mi móvil y llamé automáticamente al 112.

 

-¡POR FAVOR! ¡Necesito una ambulancia en la calle ______, han atropellado a… -dude un segundo- a mi novio! ¡DENSE PRISA! –grite llorando.


Colgué después de que me respondieran que en 5 minutos estarían aquí y le miré. Dougie abrió los ojos lentamente y vi una sonrisa aparecer en su cara.

 

-Hola… -susurro.

-Ho-hola… -dije entre lágrimas.

-¿Sabes… qué? –susurro- Te… Te quiero…


Noté como algo se rompía dentro de mí, haciéndome llorar más y más.  Vi como poco a poco cerraba los ojos y cogí su cara entre mis manos.

 

-Dougie, por favor... Abre los ojos. No me... dejes por favor. –sollocé- Tu eres muy fuerte... puedes aguantar… Y yo te ayudaré… Porque… Porque te quiero. –susurre estas últimas palabras y las sellé con un beso.

 

Twitter.

 

¡Hola chicas! Sé que os extrañara verme por aquí, después de un mes sin subir. Pero tranquilas, que hoy el cap estará ya aquí. No sé si esto os alegrará, os deprimirá o os dará igual, pero bueno... Yo venía a decir otra cosa.


Yo aviso de los capítulos que subo por Twitter, pero la hoja donde tenía apuntados todos los nombres de las chicas a las que tenía que avisar la he perdido. Entonces claro, me gustaría que me dijerais vuestros nombres de nuevo. No obstante, también lo preguntaré en Twitter si queréis que os avise.


Aquí tenéis mi Twitter, que es @Little_Weirdo11, por si queréis que espabile para subir, tocarme las narices, amenazarme, o algo por el estilo... (?)


Y eso, que si queréis que os avise ya sabéis lo que hacer. Y hoy nuevo cap, a partir de las nueve (o nueve y media) de la noche :)


¡Se os quiere! ¡Un beso! ♥

 

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Fics Perfectos

Douglas Lee Poynter

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Daniel Alan David Jones

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¡Otra encuesta!

Ya lo tengo todo planeado pero... ¿Con quien creeis que va a acabar _____(tn)?

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